«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de IFK Norrkoping, y no se va a retirar.
Erik Botheim estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el IFK Norrkoping lo saben.
Erik Botheim estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Erik Botheim estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el IFK Norrkoping trata con un hombre que quiere otro país.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en IFK Norrkoping, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Puesto 3, 30 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
Erik Botheim estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Veo todos los partidos de IFK Norrkoping desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Malmo FF sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
Erik Botheim está en el mejor momento de su carrera
Una media de 7.36 en la temporada con 7 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el IFK Norrkoping cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Mbaye Cissé. 1‑0 ante Falkenberg, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el IFK Norrkoping lo saben.
En breve
PlantillaJonas Weber se lleva el toque del técnico
Notas de los jugadoresLo único que Hugo Weckmann no pudo hacer
Erik Botheim estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Algunos fichajes necesitan una campaña de prensa. Este necesitaba una camiseta con el número de siempre. Gustav Kulusevski vuelve a ser jugador de IFK Norrkoping, y la ciudad ya tiene su historia del verano.
Se fue siendo un chaval y regresa sabiendo todavía dónde está la grada visitante. A la mayoría de los fichajes hay que explicarlos; a este le bastó una foto.
Algunos fichajes necesitan una campaña de prensa. Este necesitaba una camiseta con el número de siempre. Daniel Jansson vuelve a ser jugador de IFK Norrkoping, y la ciudad ya tiene su historia del verano.
Antony Alonso estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Facundo Miño, y el técnico lo permitió.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Ignacio Arce lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.