Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Grafičar nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Zane Albarus estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Grafičar lo saben.
Plantilla07/04/2036
Kazeem Ibrahim choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El banquillo07/04/2036
Zane Albarus se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Grafičar lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Grafičar nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
4 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Zane Albarus estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La camiseta todavía le queda bien. Luka Pavlovic está de vuelta en Grafičar, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
Plantilla11/02/2036
Ognjen Ajdar choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Grafičar lo saben.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Jedinstvo Ub lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
La oferta de Smederevo 1924 por Bogdan Marinković se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Alfie Whiteman estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Jedinstvo Ub nadie finge estar haciéndolo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Peter Okechukwu estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Tom Moore, y el técnico lo permitió.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Aleksa Adamović entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
21 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Jedinstvo Ub pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Bogdan Marinković será jugador de otro club este fin de semana, y en Jedinstvo Ub las despedidas han empezado en voz baja.
Alfie Whiteman estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla22/05/2034
Milan Krsticic choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Jedinstvo Ub lo saben.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Vladimir Petrović. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
En breve
DirectivaLa cantera de Jedinstvo Ub sigue produciendo