60 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Houston Dynamo pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 61 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Houston Dynamo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
81 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Houston Dynamo pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 86 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Blake Gillingham ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Ondřej Lingr estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
90 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Houston Dynamo pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 93 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Blake Gillingham será jugador de otro club este fin de semana, y en Houston Dynamo las despedidas han empezado en voz baja.
Guilherme se lesiona los ligamentos de la rodilla: 106 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 106 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 109 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ezequiel Ponce estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.