«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Barquisimeto lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Barquisimeto cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla12/04/2027
Ignacio Anzola choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Fernando Arango tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Toca Titanes Guanare, y hay un hombre en el vestuario de Barquisimeto que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Barquisimeto lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Aaron Rodríguez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Diego Landaeta está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
Las cuentas se leen ahora con más atención que los resultados. Primero los sueldos y después la ambición: ese es el orden del día, y al entrenador ya se lo han dicho.
0‑1 para Rayo Zuliano, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
Plantilla08/02/2027
Ignacio Anzola choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Rogert Daboin estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Derley Briceño, y el técnico lo permitió.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Robert Pérez ya tiene su respuesta de Barquisimeto; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Regates completados: 12. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Derley Briceño está en ella.
El cartel ya estaba arriba, las protestas habían empezado, y entonces el balón entró en el minuto 91. Mineros de Guayana repasará cada segundo del descuento durante una semana.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Barquisimeto no han contestado, que también es una forma de contestar.
Notas de los jugadores25/01/2027
La edad todavía no ha alcanzado a Joel Infante: 8.36
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.36 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
4 chavales suben, y en algún punto del edificio quienes los entrenaron con doce años están teniendo, en silencio, la mejor mañana de su año laboral. Nada de esto sale en un resultado, y es para esto que existe la cantera.
Aaron Rodríguez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
5 partidos sin ganar, y entonces esto, contra Mineros de Guayana. El alivio es un ruido extraño en un campo de fútbol, y al final fue el único que se oyó.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Miguel Herrera es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Luis Martell. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.