Una lesión de rodilla de las peores para Jean Carlos
46 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Universitario Popayan pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. el entrenador lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Once Caldas conserva a su hombre, y Universitario Popayan vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Martín Arenas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». David Guerrero ya tiene su respuesta de Universitario Popayan; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Universitario Popayan todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
Las normas lo permiten y escuece igual. Benjamín Torres ha acordado condiciones con el Cortulua para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Martín Arenas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Universitario Popayan, otra semana sin la firma de Martín Arenas.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Universitario Popayan puede pedir y sube el sueldo que Luigi Ortiz puede exigir.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Martín Arenas entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
El banquilloWilmar Perez pierde al técnico que creía en él
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Manuel Ganoza
16 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Universitario Popayan pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Samuel Asprilla estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Junior García, y el técnico lo permitió.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Edwin Santos ha apuntado la fecha.
Una lesión de rodilla de las peores para Wilmar Perez
23 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Universitario Popayan pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Directiva04/10/2032
el entrenador tiene hasta la próxima junta
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Universitario Popayan todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
En el Universitario Popayan todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 36 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
El entrenador puede hablar con quien quiera y no puede pagar a nadie. Una plantilla sobrevive a un mercado así con cesiones, con canteranos y con la esperanza de que las lesiones caigan en otra parte.
Una lesión de rodilla de las peores para Wilmar Perez
45 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Universitario Popayan pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Martín Arenas está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los clubes de fútbol se endeudan; eso no es noticia. Endeudarse por encima de lo concedido sí lo es, porque a partir de aquí es el dinero del dueño o la decisión de otro, y ninguna de las dos cosas le pertenece a la directiva.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Universitario Popayan. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Cristian Baldovino puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Wilmar Perez se lesiona los ligamentos de la rodilla: 77 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 77 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Samuel Asprilla estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Martín Arenas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Universitario Popayan, otra semana sin la firma de Luigi Ortiz.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Universitario Popayan reconocería. Los sábados se nota.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Once Caldas conserva a su hombre, y Universitario Popayan vuelve a una lista con un nombre tachado.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Wilmar Mosquera está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Universitario Popayan ha hecho la llamada a Atletico Bucaramanga. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Universitario Popayan ha hecho la llamada a Real Cartagena. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Universitario Popayan ha hecho la llamada a Once Caldas. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Todo el departamento de fútbol en una sala una mañana entre semana. No se anunció nada después, que es lo que anuncia una directiva cuando se le ha acabado la paciencia.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Daniel Mantilla y Universitario Popayan acuerdan 2 años más.
Samuel Asprilla y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El agujero de las cuentas se ha vuelto a tapar desde arriba. La afición tiene derecho a estar agradecida y a preguntar qué pasará el mes en que no se tape, y las dos cosas llegan juntas.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Universitario Popayan es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Universitario Popayan preguntó y Patriotas dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Martín Arenas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Universitario Popayan se está agotando.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. el entrenador lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
Todo el departamento de fútbol en una sala una mañana entre semana. No se anunció nada después, que es lo que anuncia una directiva cuando se le ha acabado la paciencia.
Braian Cuello estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El agujero de las cuentas se ha vuelto a tapar desde arriba. La afición tiene derecho a estar agradecida y a preguntar qué pasará el mes en que no se tape, y las dos cosas llegan juntas.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Luigi Ortiz lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
El banquillo03/05/2032
el entrenador afronta las preguntas
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». el entrenador tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Universitario Popayan, y no se va a retirar.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Carlos Vega marcó, fue calificado con 7.92 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
Braian Cuello y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jose Hurtado, y el técnico lo permitió.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Martín Arenas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Luigi Ortiz lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
El banquillo19/04/2032
el entrenador: «Sin excusas»
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑4, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
La desventaja de 2 goles fue real y la remontada también. Nazareno Bazán Vera estuvo en el centro, Valledupar en el final, y todo el que se marchó antes oirá hablar de esta tarde durante años.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Nazareno Bazán Vera lo produjo, y el 8.43 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
A los 35 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.86 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
1 para Carlos Vega, calificado con 7.69, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Luigi Ortiz, y el técnico lo permitió.
No se puede pagar traspaso por nadie, necesite lo que necesite la plantilla. Hasta que se levante, cada rumor sobre este club es un rumor sobre una operación imposible.
Por encima del límite que fijó el banco, que es la línea entre un club financiado y un club en apuros. $18.9M es ahora la cifra con la que empezará cada conversación sobre este club.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo22/03/2032
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por el entrenador ante una sala que ya las había oído.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Wilmar Mosquera está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
El banquillo22/03/2032
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Jose Hurtado
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Samuel Asprilla y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Luigi Ortiz, y el técnico lo permitió.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
El banquillo09/02/2032
el entrenador da la cara
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Wilmar Mosquera está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
26 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Universitario Popayan pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Luigi Ortiz lo ha hecho, en Universitario Popayan, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Universitario Popayan preguntó y Patriotas dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Universitario Popayan, otra semana sin la firma de Luigi Ortiz.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
A Fortaleza CEIF le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
A Once Caldas le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
5 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
En breve
El banquilloCarlos Vega llama a la puerta del técnico