11 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Las palabras que un fisio dice despacio. 82 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Alessandro Orlandi será jugador de otro club este fin de semana, y en Ascoli las despedidas han empezado en voz baja.
Jacopo La Barba y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Las palabras que un fisio dice despacio. 97 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Ascoli lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Riccardo Radu y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Directiva31/03/2036
Los sueldos se llevan el 94% de lo que ingresa Ascoli
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Bruno Lombardo, y el técnico lo permitió.
Toca Lumezzane, y hay un hombre en el vestuario de Ascoli que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Bruno Lombardo está en ella.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Manuel Alagna. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Renato Troisi ha apuntado la fecha.
122 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Ascoli pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Ya son 10 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Gabriele Casentini será jugador de otro club este fin de semana, y en Ascoli las despedidas han empezado en voz baja.
Plantilla10/03/2036
Roberto Dimola sufre una lesión muscular: 14 días de baja
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 14 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
Una media de 7.07 a una edad en la que casi todos los de su quinta siguen en el filial. En Ascoli saben lo que tienen, y a estas alturas ya lo sabe todo el mundo.
129 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Ascoli pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Edicson Tamiche y Ascoli acuerdan 3 años más.
Jacopo La Barba estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Sandro Sanna la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Con 21 años ha pasado un mes siendo mejor que todos los de su edad en la liga, que es algo distinto y más difícil que una buena tarde. En el Ascoli se esforzarán mucho por no darle demasiada importancia.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Ascoli, otra semana sin la firma de Roberto Dimola.
136 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Ascoli pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Ascoli lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Ya son 8 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Fabrizio Cassano ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Massimo D'Amico es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Pietro Pasquali es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Nicolò Raimondi ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Un premio individual es algo raro en un deporte de equipo, y los mejores no se discuten. Ha tenido el tipo de año que acaba con su nombre leído en voz alta, y el Ascoli se ha beneficiado de él.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Ascoli ha hecho la parte difícil con Bologna, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Riccardo Radu estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla24/12/2035
Con 21 años, Franco Rocca ya es lo mejor de esta casa
Una media de 7.01 en un primer equipo para el que le sobran varios años de juventud. Ascoli tienen algo, y a estas alturas lo ha visto toda la categoría.
Toca Carpi, y los dos equipos a los que mira la categoría se miden entre sí. A quien gane le dirán que no hay nada decidido en la misma frase en que lo felicitan.
100 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Carlo De Santis, y el técnico lo permitió.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Ascoli puede pedir y sube el sueldo que Roberto Dimola puede exigir.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ascoli nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Riccardo Radu y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Recuperó y luego hizo algo con ello, que son dos trabajos y la razón de que el marcador tenga el aspecto que tiene. 14 acciones combinadas y un 7.60, y ninguna de ellas saldrá en un resumen.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Filippo Rino Bignamini, y el técnico lo permitió.
Regates completados: 22. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ascoli cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Renato Troisi, y el técnico lo permitió.
100 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
Calificado con 7.90. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Ascoli, otra semana sin la firma de Roberto Dimola.
A Roberto Dimola le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Directiva03/12/2035
Los sueldos se tragan el 86% de los ingresos de Ascoli
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
En breve
PlantillaUn sitio en el once del mes para Franco Rocca
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Ascoli no han contestado, que también es una forma de contestar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ascoli, y no se va a retirar.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ascoli, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Francesco Pellegrini está en ella.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Manuel Alagna firme algo — un contrato en Ascoli o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Lo que era una línea en la contraportada se ha convertido en cántico, y el cántico no es amable. En Ascoli preferirían resolverlo con discreción, y de discreto ya no le queda nada.
Puesto 2, 20 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ascoli nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La racha sin perder llega a 7. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Riccardo Radu y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó Ospitaletto. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
16 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Ascoli pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ascoli nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Riccardo Radu y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Stefano Grasso, y el técnico lo permitió.
Plantilla15/10/2035
El mejor de la categoría el pasado fin de semana fue un jugador del Ascoli
Es un honor pequeño y no es poca cosa: alguien vio todos los partidos de la división y decidió que Roberto Dimola fue lo mejor de cualquiera de ellos.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Manuel Alagna. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Ascoli querrían reconocer. Se le nota los sábados.
23 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Ascoli pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Alcione Milano querrá olvidar esto cuanto antes: 4‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Ascoli fue despiadado como lo son los equipos buenos.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Roberto Dimola lo produjo, y el 8.96 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Ascoli lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
3 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Sandro Sanna la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Las normas lo permiten y escuece igual. Roberto Dimola ha acordado condiciones con el Virtus Entella para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ascoli cosas que tardan más de una semana en retirarse.
0‑1 para Dolomiti Bellunesi, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
El banquillo17/09/2035
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Jean-Baptiste Perrin salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Regates completados: 14. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Leonardo Pregnolato entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que Bruno Lombardo
El precio estaba acordado y el vuelo, mirado — y entonces el teléfono dejó de sonar. Foggia pasó página, Francesco Pellegrini se reincorpora a Ascoli, y todos fingen que el lunes es solo un lunes.
Riccardo Radu y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ascoli preguntó y AS Roma dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Ascoli donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Giorgio Chimezie está en ella.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Leonardo Pregnolato entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Edicson Tamiche firme algo — un contrato en Ascoli o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
El Ascoli pasó todo el mercado intentando colocar a Mohammed Reyad Lezoul y no apareció nadie. Entrena con un grupo que ya le ha dicho que no cuenta con él, y ambas partes esperan ahora la siguiente ventana.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Foggia esperando con una camiseta. En Ascoli nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ascoli pueden fingir no haber oído.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Filippo Rino Bignamini lo ha hecho, en Ascoli, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Ascoli lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Juve Stabia, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Directiva03/09/2035
Pasa el cierre con 13 de alta y 18 de baja
Ese es todo el negocio hecho en Ascoli hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Ascoli no han contestado, que también es una forma de contestar.
Como quería más de $380.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Torino ha aceptado el dinero. Lo que Ascoli no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ascoli pueden fingir no haber oído.
El acuerdo con Carpi está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Ascoli saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Quedan 6 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Ascoli puede pedir y sube el sueldo que Roberto Dimola puede exigir.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Arezzo esperando con una camiseta. En Ascoli nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Ascoli lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Ravenna, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ascoli, y no se va a retirar.
Riccardo Radu estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ascoli preguntó y Torino dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
El nombre de Francesco Pellegrini ha aparecido en conversaciones de las que Ascoli no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Ascoli ha hecho la llamada a Genoa. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Ascoli ha hecho la llamada a AS Roma. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ascoli, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
El banquilloBruno Lombardo se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ascoli cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ascoli, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Ascoli saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Ascoli preguntó y Juve Stabia dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Ascoli, otra semana sin la firma de Roberto Dimola.
Una consulta de cesión a Atalanta: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Sandro Sanna firme algo — un contrato en Ascoli o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En breve
PlantillaRiccardo Radu quiere saber por qué cobra menos
El banquilloValerio Rizzo llama a la puerta del técnico
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Genoa lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Emanuele Finardi vuelve a Ascoli con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
$23.0K sobre la mesa de Casarano. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Ascoli ha acudido a Pisa con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
Un nombre más en la lista: Audace Cerignola ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Francesco Pellegrini. La respuesta de Ascoli no ha cambiado. De momento.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Ascoli no han contestado, que también es una forma de contestar.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Ascoli ha hecho la parte difícil con Torino, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Las normas lo permiten y escuece igual. Daniele Pasquali ha acordado condiciones con el Arzignano para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
Riccardo Radu estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Un nombre más en la lista: Giugliano ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Emanuele Finardi. La respuesta de Ascoli no ha cambiado. De momento.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Ascoli le dijo a Leonardo Pregnolato que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Francesco Pellegrini, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
DirectivaAbierto por fichajes: Ascoli entra en el mercado
La gradaLos rumores sobre Riccardo Radu llegan a la grada
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Francesco Pellegrini será jugador de otro club este fin de semana, y en Ascoli las despedidas han empezado en voz baja.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Ascoli no han contestado, que también es una forma de contestar.
2‑3 para Carpi, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
El banquillo16/04/2035
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 2‑3 Jean-Baptiste Perrin salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Giorgio Chimezie está en ella.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Silvio Negri, y el técnico lo permitió.
Riccardo Radu estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Renato Troisi la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Calificado con 7.92. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Jean-Baptiste Perrin podía permitirse ser generoso.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Nicolò Fabbri, y el técnico lo permitió.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ascoli hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Roberto Dimola lo ha hecho, en Ascoli, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
El precio estaba acordado y el vuelo, mirado — y entonces el teléfono dejó de sonar. Cosenza pasó página, Francesco Raffaelli se reincorpora a Ascoli, y todos fingen que el lunes es solo un lunes.
Riccardo Radu estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ya son 6 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Ascoli cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Ya son 6 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Martin Grigoryan estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Partido26/08/2034
Otra más recogida lejos de casa
3 seguidas fuera para el Araks Ararat. Los autocares salen temprano, llegan de noche a campos poco agradables, y vuelven una y otra vez con tres puntos.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
Hay goles que ganan partidos y goles que se los quitan a otro. Roberto Dimola marcó en el minuto 87, Van-2 ya pensaba en el viaje de vuelta, y el Araks Ararat se lo llevó todo.
Dos goles y un 8.89 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Sardarapat esperando con una camiseta. En Araks Ararat nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Puesto 3, 50 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
Partido12/08/2034
Nadie quiere jugar contra Araks Ararat ahora mismo
4 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
15 goles y una media de 7.31 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Kaylan Appleton-Bennett estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Van conserva a su hombre, y Araks Ararat vuelve a una lista con un nombre tachado.
Martin Grigoryan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Giorgos Agapakis estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Moris Frébutte, y el técnico lo permitió.
Toca Mika, y los dos equipos a los que mira la categoría se miden entre sí. A quien gane le dirán que no hay nada decidido en la misma frase en que lo felicitan.
Encajar es una cosa; la respuesta es lo que habla de un vestuario. Roberto Dimola puso al Araks Ararat en tablas en 3 minutos, y Gandzasar no llegó a jugar nunca con ventaja.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Araks Ararat, y no se va a retirar.
8 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Araks Ararat y de Van por igual; los demás se lo pasaron en grande.
Kaylan Appleton-Bennett y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Batido 6 veces y con 4 paradas por toda compañía. Estos marcadores se quedan en la ficha del portero los provoque quien los provoque, y esa es la injusticia silenciosa del oficio.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Tymur Babych, y el técnico lo permitió.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Sardarapat esperando con una camiseta. En Araks Ararat nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Araks Ararat pueden fingir no haber oído.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Araks Ararat ha hecho la parte difícil con Van, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Toda racha termina una tarde que alguien había apuntado como trámite. Esta duró 6 partidos: los bastantes para que la ciudad dejara de contarlos, y los justos para que recuerde exactamente quién la paró.
Un toque que no quería y un gol que entra en el acta con su nombre al lado. En Araks Ararat no le echarán la culpa esta noche, y a él no le hará falta que lo hagan.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Mkhitar Karapetyan, y el técnico lo permitió.
Los clubes de fútbol se endeudan; eso no es noticia. Endeudarse por encima de lo concedido sí lo es, porque a partir de aquí es el dinero del dueño o la decisión de otro, y ninguna de las dos cosas le pertenece a la directiva.
Dos goles y un 9.10 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Ya son 6 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Araks Ararat pueden fingir no haber oído.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Araks Ararat ha hecho la parte difícil con Pyunik, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Kaylan Appleton-Bennett y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Pyunik conserva a su hombre, y Araks Ararat vuelve a una lista con un nombre tachado.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
12 goles y una media de 7.23 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Shirak-2 querrá olvidar esto cuanto antes: 15‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Araks Ararat fue despiadado como lo son los equipos buenos.
Dos goles y un 8.21 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Martin Grigoryan y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla22/05/2034
Palabras en el entrenamiento del Araks Ararat sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Giorgos Agapakis está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Directiva22/05/2034
Los sueldos se llevan el 205% de lo que ingresa Araks Ararat
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.