Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Anorthosis nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Anorthosis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla14/04/2031
Palabras en el entrenamiento del Anorthosis sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Walce está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Anorthosis, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
El banquillo14/04/2031
Ellis Taylor se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Anorthosis lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Andreas Chrysostomou. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
27 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Anorthosis pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Anorthosis nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Andreas Chrysostomou estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Diego Deisadze y Anorthosis acuerdan 4 años más.
0‑2 para AEZ Zakakiou, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
Directiva04/11/2030
En Anorthosis el 130% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
El banquillo04/11/2030
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Nicholas Stylianou ante una sala que ya las había oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Anorthosis nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Andreas Chrysostomou estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Un jugador que esperaba ser titular lo vio desde fuera. El técnico lo llamará una decisión de equipo; Tomás Pérez Serra lo llamará otra cosa en privado.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Lamine Coulibaly ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
El banquillo04/03/2030
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Nicholas Stylianou no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Anorthosis tampoco lo escondía nadie.
Una amarilla que no hacía falta, en una noche en la que el partido ya estaba ganado. Anorthosis pierden a un jugador por el motivo más evitable que existe.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Anorthosis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Savvas Michos está en ella.