61 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Sportivo San Lorenzo esperando con una camiseta. En Fernando de la Mora nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
1 para Lorenzo Cores, calificado con 7.78, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Guarani conserva a su hombre, y Fernando de la Mora vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Guillermo Padula se lesiona los ligamentos de la rodilla: 75 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 75 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Regates completados: 29. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Fernando de la Mora lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Cerro Porteno conserva a su hombre, y Fernando de la Mora vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Sebastián Cavieres estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
82 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 21 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Guillermo Padula se lesiona los ligamentos de la rodilla: 96 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 96 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 35 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
1 para Lorenzo Cores, calificado con 6.08, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
103 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Gonzalo Galarza será jugador de otro club este fin de semana, y en Fernando de la Mora las despedidas han empezado en voz baja.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Matías Silvero, y el técnico lo permitió.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.63 en la ficha, y la afición del Fernando de la Mora se fue a casa repitiendo un nombre.
110 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 9 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Nacional avanza y Fernando de la Mora se vuelve a casa, con el 0‑0 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Fernando de la Mora lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
100 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
En breve
Notas de los jugadoresMahmoud Ouka falla desde once metros
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Joban González estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Interim Coach tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Joaquín Bogarín está en ella.
«Jugaré mientras el cuerpo me deje y pararé el día que no». Tiene 33 años y 190 partidos a sus espaldas, y el club tiene que planificar con una decisión que todavía no está tomada.
Nadie en el Fernando de la Mora insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El partido que el resto de la categoría espera con más ganas que cualquiera de los dos equipos que lo juegan. Ambos saben que una victoria cambia la temporada y una derrota no la acaba, que es lo que lo hace difícil de jugar.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Ronald Peralta y Fernando de la Mora acuerdan 3 años más.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Matías Cortizas, y el técnico lo permitió.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Fernando de la Mora lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Gonzalo Galarza será jugador de otro club este fin de semana, y en Fernando de la Mora las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Fernando de la Mora lo saben.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Interim Coach sobre una tarde de 3‑1 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Matías Silvero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Toda racha termina una tarde que alguien había apuntado como trámite. Esta duró 6 partidos: los bastantes para que la ciudad dejara de contarlos, y los justos para que recuerde exactamente quién la paró.
100 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Fernando de la Mora dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Ya son 6 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Puesto 3, 19 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
3 triunfos consecutivos como visitante. Los equipos que ganan fuera suelen saber defender y contragolpear, y la tabla ha empezado a reflejar lo que han dado esos viajes.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Benjamín Iriart. 1‑0 ante Deportivo Santani, y la ovación final fue sobre todo suya.
Notas de los jugadores10/04/2034
Benjamín Iriart jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.07. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
Ronald Peralta y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El banquillo10/04/2034
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Interim Coach fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Quedaban 88 minutos y Guairena tenía el punto prácticamente guardado. El fútbol rara vez lee el ambiente, y el Fernando de la Mora no se detuvo a dar explicaciones.
Ya son 5 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Calificado con 7.81. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Bruno Duarte está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑1, Interim Coach podía permitirse ser generoso.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Fernando de la Mora nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Ángel Aguilera está en ella.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Fernando de la Mora saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Joaquín Trasante puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Gonzalo Galarza ha apuntado la fecha.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Ya son 4 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Joban González estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Interim Coach sobre una tarde de 2‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Gonzalo Galarza ya tiene su respuesta de Fernando de la Mora; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 43 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Dos goles y un 8.61 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.95 en la ficha, y la afición del Fernando de la Mora se fue a casa repitiendo un nombre.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Interim Coach sobre una tarde de 1‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 50 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Dos goles y un 8.06 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Fernando de la Mora no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Facundo Faija y Fernando de la Mora acuerdan 4 años más.
Matías Silvero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑0, Interim Coach podía permitirse ser generoso.
En breve
El banquilloCarlos Quiñónez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Fernando de la Mora dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
El gol que puso a Tacuary por delante todavía se repetía en las pantallas del pasillo cuando el Fernando de la Mora empató, 1 minutos después. Una ventaja vale lo que hagas con ella.
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Fernando de la Mora dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Fernando de la Mora lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
100 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Joaquín Bogarín está en ella.
En breve
Notas de los jugadoresJuan Cejas los va pasando de uno en uno
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 78 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Lisandro Santomé lo produjo, y el 9.03 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
Los balances no entienden de estado de forma ni de sobre quién pensaba construir el entrenador. La junta ha decidido que hace falta una venta, y lo único que queda por saber es qué nombre acaba cargando con ella.
La mañana en que el camino deja de ser un folleto y se convierte en una alineación. La mayoría no estará aquí dentro de tres años; todos han hecho ya la parte difícil, que era llegar a hoy.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Ramon Caceres lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Jose Cubas es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 92 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Sportivo San Lorenzo quería más de $35.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Joban González estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
8 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Maicol Rodas entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Ivan Peralta, y el técnico lo permitió.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 99 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Marcelo Chaparro ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Juan Cejas, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Alejandro Soto firme algo — un contrato en Fernando de la Mora o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Santino Cambiasso ha apuntado la fecha.
En breve
El banquilloIvan Peralta llama a la puerta del técnico
Las cuentas se agotaron y se veía venir desde lejos. El verano difícil empieza ya, y el calendario del año que viene estará lleno de nombres desconocidos.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Fernando de la Mora nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
$35.0K sobre la mesa de Sportivo San Lorenzo. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Tembetary conserva a su hombre, y Fernando de la Mora vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La lesión más común del fútbol y de la que más prisa se tiene por volver. En Fernando de la Mora hablarán de 19 días y se andarán con cuidado, porque la segunda siempre es peor que la primera.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Fernando de la Mora se está agotando.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Fernando de la Mora la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Fernando de la Mora nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Matías Acosta Roth ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Sportivo San Lorenzo quería más de $35.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
Fernando de la Mora ha acudido a Sportivo San Lorenzo con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
El 2 de Mayo seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Martín Castillo ha pactado su marcha al Fernando de la Mora, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
Fernando de la Mora preguntó y Cerro Porteno dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Plantilla19/12/2033
Lorenzo Cores choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Fernando de la Mora lo saben.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 29 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Fernando de la Mora la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
Matías Silvero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El papeleo se termina mucho antes que el jugador. Álvaro Cortés ha acordado venir cuando expire su contrato actual, lo que significa que el Fernando de la Mora se ha ahorrado un presupuesto de verano con una llamada.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Guarani de Fram conserva a su hombre, y Fernando de la Mora vuelve a una lista con un nombre tachado.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Maicol Rodas, y el técnico lo permitió.
En breve
Objetivos de mercadoUna cesión de Joaquín Jara está en marcha
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Fernando de la Mora todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
El acuerdo con Guarani está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El Tembetary seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Pedro Ríos ha pactado su marcha al Fernando de la Mora, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 50 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo21/11/2033
Joaquín Bogarín se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Matías Acosta Roth entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 57 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo14/11/2033
Carlos Quiñónez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Fernando de la Mora, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La tabla se consulta antes de que lleguen los resultados, que es siempre la señal. En Fernando de la Mora nadie dice la palabra, y todos los veteranos del edificio la están pensando.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Agustín Peña
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
9 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Bruno Duarte entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
18 días, dice la prueba, y las pruebas son más amables que la realidad. Los partidos de ese tramo acaban de convertirse en el trabajo de otro.
El banquillo24/10/2033
Joaquín Bogarín se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Fernando de la Mora, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Joban González ha apuntado la fecha.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 92 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
22 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
29 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Fernando de la Mora se está agotando.
Matías Silvero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Joban González, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Facundo Faija está en ella.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Matías Acosta Roth entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
36 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Puesto 11 y 16 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
La enfermería confirma 46 días de baja para Francisco Ginella, y el plan construido a su alrededor hay que rehacerlo.
El banquillo26/09/2033
Joaquín Bogarín se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Esteban Samudio entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Fernando de la Mora dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Joban González y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El banquillo19/09/2033
Carlos Quiñónez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Fernando de la Mora, otra semana sin la firma de Matías Acosta Roth.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Esteban Samudio entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Gonzalo Galarza ha apuntado la fecha.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Fernando de la Mora dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Santiago Alderete ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Antonio Sanabria ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Derlis Almiron es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Juan Lopez es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 36 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
9 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Fernando de la Mora hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Juan Cejas, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Matías Silvero entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Fernando de la Mora dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Matías Silvero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Carlos Quiñónez está en ella.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Fernando de la Mora, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Fernando de la Mora nadie finge estar haciéndolo.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Carlos Quiñónez está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Fernando de la Mora, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Fernando de la Mora, otra semana sin la firma de Francisco Ginella.
La tabla se consulta antes de que lleguen los resultados, que es siempre la señal. En Fernando de la Mora nadie dice la palabra, y todos los veteranos del edificio la están pensando.
La oferta de 2 de Mayo por Santino Cambiasso se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Joban González y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El sistema ha cambiado y su posición no. Un futbolista puede mejorar su forma; no puede mejorar el dibujo del entrenador, y ese es todo el problema.
El banquillo01/08/2033
Joaquín Bogarín se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Miguel Brizuela, y el técnico lo permitió.
17 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Fernando de la Mora pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Cerro Porteno conserva a su hombre, y Fernando de la Mora vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Joban González estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Bruno Duarte, y el técnico lo permitió.
Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el Fernando de la Mora irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Una consulta de cesión a Cerro Porteno: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
24 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Fernando de la Mora pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Se ha jugado el último partido de liga y la tabla ha dejado de moverse: 16 puntos. El verano empieza el lunes, y con él la discusión sobre qué ha significado todo esto.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Fernando de la Mora la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Fernando de la Mora lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Nacional, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
9 partidos sin ganar es la clase de racha que cambia cómo una ciudad habla de su club, y Sol de America fue la tarde en que se detuvo. Un resultado no arregla nada y con uno todo parece distinto.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
El acuerdo con Olimpia está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Fernando de la Mora preguntó y Cerro Porteno dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
El acuerdo con Guarani está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Matías Silvero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
5 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
Fernando de la Mora preguntó y Cerro Porteno dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Fernando de la Mora no han contestado, que también es una forma de contestar.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
4 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
El gol que puso a Libertad por delante todavía se repetía en las pantallas del pasillo cuando el Fernando de la Mora empató, 2 minutos después. Una ventaja vale lo que hagas con ella.
El banquillo30/05/2033
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑3, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
Dos goles y un 8.65 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Matías Silvero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Maicol Rodas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Carlos Quiñónez, y el técnico lo permitió.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Carlos Quiñónez está en ella.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Interim Coach tras el empate 2‑2, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
0‑2 ante River Plate, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo16/05/2033
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
Puesto 11 y 11 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
7 partidos sin ganar es la clase de racha que cambia cómo una ciudad habla de su club, y General Caballero JLM fue la tarde en que se detuvo. Un resultado no arregla nada y con uno todo parece distinto.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
16 veces se puso por medio. De los centrales se escribe cuando fallan y se los ignora cuando no, así que una tarde así hay que decirla en voz alta: él es la razón de que el marcador diga lo que dice.
Hugo Acosta y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Fernando de la Mora nadie finge estar haciéndolo.
El banquillo25/04/2033
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
El banquilloEl técnico no ha terminado de olvidar el error de Tomás Regina
19 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Fernando de la Mora pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Fernando de la Mora tiene que sacar un resultado de donde sea.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Dos o más goles en contra en cada uno de los últimos 4 partidos. No es un error que se repite, que sería lo fácil de corregir; es uno distinto cada semana.
Una lesión de rodilla de las peores para Ramon Peralta
33 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Fernando de la Mora pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
0‑3 para River Plate, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Ramon Peralta se lesiona los ligamentos de la rodilla: 40 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 40 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Matías Silvero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
En el Fernando de la Mora todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 36 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Martín Lucero, y el técnico lo permitió.
El banquillo28/03/2033
Carlos Quiñónez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Prefiero decírselo a la cara antes que leerlo en el periódico.» La reunión la pidió el jugador, y eso ya dice casi todo.
El banquillo28/03/2033
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Tomás Regina
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Alejandro Soto: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Fernando de la Mora necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Ramon Peralta se lesiona los ligamentos de la rodilla: 47 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 47 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Maicol Rodas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Gonzalo Galarza estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Regates completados: 17. Siempre había un defensa delante de él y nunca hubo un defensa delante de él mucho rato.
El banquillo21/03/2033
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
Hay exactamente uno de estos por carrera y normalmente no sale así. 1 en el marcador, 7.89 junto al nombre y una grada que no lo había visto nunca coreándolo al final.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Fernando de la Mora lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Joban González, y el técnico lo permitió.
18 partidos invicto como local. Los visitantes llegan ya hablando del ambiente, que suele ser la señal de que han perdido medio partido antes del saque inicial.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Esteban Samudio, y el técnico lo permitió.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Juan Cejas está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Ángel Aguilera sale de esa comparación dentro del equipo, y el Fernando de la Mora se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
Acabó 1‑1, y de alguna manera siempre pareció que acabaría así. Una de esas tardes en las que la tabla se mueve menos que los ánimos.
El banquillo07/03/2033
Facundo Faija se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
El banquillo07/03/2033
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Interim Coach no lo escondía tras el 1‑1, y en el vestuario de Fernando de la Mora tampoco lo escondía nadie.
Matías Silvero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Cesar Rodriguez ya tiene su respuesta de Fernando de la Mora; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
El banquillo28/02/2033
Carlos Quiñónez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
El banquillo28/02/2033
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Fernando de la Mora lo saben.
Notas de los jugadores21/02/2033
Nadie sobre el césped estuvo cerca de Blas Samudio
7.55, y ninguna discusión seria por parte de quien estuvo allí. El Fernando de la Mora tenía once hombres sobre el campo y uno de ellos decidió cómo salía.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Cristhian Fonseca ya tiene su respuesta de Fernando de la Mora; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Cristhian Fonseca, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Joaquín Bogarín está en ella.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Interim Coach tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
En breve
El banquilloDiego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
17 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
Matías Silvero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Regates completados: 16. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
10 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
16 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Lisandro Santomé acaba de firmar por el Fernando de la Mora y, por una vez, la respuesta importaba.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Fernando de la Mora no han contestado, que también es una forma de contestar.
La mañana en que el camino deja de ser un folleto y se convierte en una alineación. La mayoría no estará aquí dentro de tres años; todos han hecho ya la parte difícil, que era llegar a hoy.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Ángel Aguilera. 2‑1 ante Guarani, y la ovación final fue sobre todo suya.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Fernando de la Mora nadie finge estar haciéndolo.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Carlos Quiñónez está en ella.
El banquillo31/01/2033
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Blas Samudio estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo24/01/2033
Facundo Faija se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
El banquillo24/01/2033
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Fernando de la Mora saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Fernando de la Mora tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El banquillo17/01/2033
Ángel Aguilera se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Cada sábado hace cosas a las que nadie a su alrededor sabe responder. Es halagador durante una temporada y un problema a partir de la siguiente, y en Fernando de la Mora saben en cuál de las dos están.
El banquillo17/01/2033
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Carlos Giménez puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
En un vestuario las cifras no se quedan en secreto. No pide más de lo que vale; pregunta por qué el de al lado vale más, y Fernando de la Mora no tiene una buena respuesta.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Fernando de la Mora, otra semana sin la firma de Ramon Lopez.
En breve
El banquilloLassina Meité llama a la puerta del técnico
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Matías Acosta Roth acaba de firmar por el Fernando de la Mora y, por una vez, la respuesta importaba.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Joaquín Bogarín está en ella.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Sportivo Ameliano quería más de $42.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Fernando de la Mora preguntó y Guairena dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
El banquillo27/12/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Cristhian Fonseca, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
El banquillo27/12/2032
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Lassina Meité
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Traspaso cerrado, contrato pendiente para Mateo Gamarra
Fernando de la Mora y Olimpia han fijado $400.0K. El resto pertenece al jugador y a su agente, y un aficionado que ya ha visto una de estas sabe que todavía no hay que comprar la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Cerro Porteno conserva a su hombre, y Fernando de la Mora vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Fernando de la Mora lo saben.
Una consulta de cesión a Olimpia: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
El banquillo20/12/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
El banquillo20/12/2032
Ángel Aguilera se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Leandro Gutiérrez, y el técnico lo permitió.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
La clase de año que termina con un nombre leído en voz alta en un salón. Fernando de la Mora lo disfrutó cada semana y ahora tiene el problema de que los demás lo saben.
El único premio del campo que nadie más puede ganar. 17 partidos en una temporada en los que nadie le marcó, y una carrera que a partir de ahora se medirá con esta.
Fernando de la Mora preguntó y Sportivo San Lorenzo dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Blas Samudio y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Una consulta de cesión a Olimpia: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
El banquillo13/12/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
En breve
El banquilloJoaquín Bogarín se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
PlantillaNo hay sitio para Jiovany Ramos en el nuevo dibujo
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Cristian Ramirez está viviendo esa versión en el Fernando de la Mora, y suele notarse en el primer mes.
El papeleo se termina mucho antes que el jugador. Bruno López ha acordado venir cuando expire su contrato actual, lo que significa que el Fernando de la Mora se ha ahorrado un presupuesto de verano con una llamada.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
La directiva ha respondido con dinero en lugar de con ánimos, que es la única respuesta que un entrenador quiere. Gastarlo bien ya es problema exclusivamente suyo.
Fernando de la Mora ha hecho la llamada a Olimpia. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Una consulta de cesión a Guairena: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
El banquillo06/12/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
Matías Silvero sufre una lesión muscular: 14 días de baja
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 14 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Fernando de la Mora cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Fernando de la Mora nadie finge estar haciéndolo.
El banquillo29/11/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Marcelo Chaparro y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El banquillo15/11/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
El banquillo15/11/2032
Joaquín Bogarín se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Gonzalo Galarza ha apuntado la fecha.
Quedan 4 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Fernando de la Mora puede pedir y sube el sueldo que Cristhian Fonseca puede exigir.
Canteranos: 68, salidos de un departamento valorado hoy en 9 sobre 20. Nada de la cantera aparece en un resultado, y nada del futuro del club existe sin ella.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
21 días, dicen los servicios médicos, y los servicios médicos son optimistas por oficio. La alineación se va a ver rara sin él.
El banquillo08/11/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
En breve
El banquilloCarlos Quiñónez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Fernando de la Mora pueden fingir no haber oído.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Gonzalo Galarza estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo25/10/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
El banquillo25/10/2032
Ángel Aguilera se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
El banquillo25/10/2032
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Lassina Meité
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Gonzalo Galarza y Fernando de la Mora acuerdan 3 años más.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Fernando de la Mora lo saben.
El banquillo18/10/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
El banquillo18/10/2032
Joaquín Bogarín se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Fernando de la Mora no han contestado, que también es una forma de contestar.
Matías Silvero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 35 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo04/10/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Facundo Faija está en ella.
Mercado04/10/2032
Hugo Acosta tiene permiso para buscarse otro sitio
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Fernando de la Mora ha sido explícito sobre la situación de Hugo Acosta, que es más de lo que reciben muchos.
«Jugaré mientras el cuerpo me deje y pararé el día que no». Tiene 33 años y 60 partidos a sus espaldas, y el club tiene que planificar con una decisión que todavía no está tomada.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Joaquín Bogarín estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Fernando de la Mora lo saben.
El banquillo27/09/2032
Diego Salvia, de nuevo con un técnico que le conoce
El nuevo técnico del Fernando de la Mora ya trabajó con Diego Salvia y salió bien. Llega con una idea formada del jugador, que vale más que cualquier pretemporada.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Ángel Aguilera está en ella.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Fernando de la Mora lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Matías Silvero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Carlos Giménez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 14 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo20/09/2032
Joaquín Bogarín se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Fernando de la Mora lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
70 puntos, y el resto de la categoría mirando hacia arriba. Todo equipo que acaba primero se pasa la temporada fingiendo que no piensa en ello, y este ya ha empezado a fingir.
Puesto 1 con 70 puntos. Cada temporada es una historia y esta es su última línea, y ahora el club tiene tres meses para decidir de qué va la siguiente.
«La firma más fácil de mi carrera.» Miguel Brizuela y Fernando de la Mora acuerdan 2 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
Miguel Brizuela estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
4 goles y una media de 7.36 en la temporada. Un estado de forma así se nota mucho más allá de esta ciudad.
El banquillo13/09/2032
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Interim Coach salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Fernando de la Mora, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Dos equipos de lo alto de la tabla, una tarde, y un mes de conversaciones resuelto en noventa minutos. Fernando de la Mora no usará la palabra título esta semana y no dejará de pensarla.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Santiago Palacios está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Cristhian Fonseca, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Ángel Aguilera: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Fernando de la Mora necesitando que juegue como si nada de eso importara.
24 goles y una media de 7.35 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Fernando de la Mora lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Notas de los jugadores23/08/2032
Ángel Aguilera jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.62. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
64 puntos, y el resto de la categoría mirando hacia arriba. Todo equipo que acaba primero se pasa la temporada fingiendo que no piensa en ello, y este ya ha empezado a fingir.
15 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Joaquín Bogarín está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
La carrera de un portero se cuenta en los partidos en los que nadie marcó, y Carlos Quiñónez ya acumula 50 en 142 encuentros. En ese número no hay nada de suerte.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 9 acciones, 6.81, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Fernando de la Mora lo saben.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Calificado con 7.56. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Joaquín Bogarín y Fernando de la Mora acuerdan 4 años más.
Se fue siendo un chaval y regresa sabiendo todavía dónde está la grada visitante. A la mayoría de los fichajes hay que explicarlos; a este le bastó una foto.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Sportivo San Lorenzo conserva a su hombre, y Fernando de la Mora vuelve a una lista con un nombre tachado.
Recuperó y luego hizo algo con ello, que son dos trabajos y la razón de que el marcador tenga el aspecto que tiene. 12 acciones combinadas y un 6.71, y ninguna de ellas saldrá en un resumen.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Carlos Quiñónez, y el técnico lo permitió.
Dos equipos de lo alto de la tabla, una tarde, y un mes de conversaciones resuelto en noventa minutos. Fernando de la Mora no usará la palabra título esta semana y no dejará de pensarla.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Carlos Giménez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Fernando de la Mora lo saben.