Fafe querrá olvidar esto cuanto antes: 3‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Porto B fue despiadado como lo son los equipos buenos.
Dos goles y un 8.54 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Los clubes lo tienen todo cerrado y lo que queda son papeles y una foto. En Porto B ya hablan de él en pasado.
Notas de los jugadores21/03/2033
Gustavo Silva, 33 años, hace retroceder el reloj: 8.24
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.24 con 33 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Miguel Nogueira estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Hay una impotencia muy concreta en encajar 2 veces antes del minuto veinte. Fafe intentó reordenarse, el Porto B no se lo permitió, y el resultado estaba escrito mucho antes de confirmarse.
Peto de calentamiento, noventa minutos mirando, y un apretón de manos al final que no engañó a nadie. Los partidos grandes dicen en quién confía un técnico; este se lo dijo a Atanas Chernev.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Gabriel Brás será jugador de otro club este fin de semana, y en Porto B las despedidas han empezado en voz baja.
Dânio Djassi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Porto B, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Miguel Nogueira firme algo — un contrato en Porto B o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Porto lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
Los clubes se han dado la mano con Santos; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Porto pueden fingir no haber oído.
Alverca querrá olvidar esto cuanto antes: 3‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Porto fue despiadado como lo son los equipos buenos.
Puesto 3, 53 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
13 partidos invicto como local. Los visitantes llegan ya hablando del ambiente, que suele ser la señal de que han perdido medio partido antes del saque inicial.
El Porto B convierte su casa en un mal sitio para visitar
39 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
Ya son 13 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Porto B cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla10/01/2033
Palabras en el entrenamiento del Porto B sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Mendes está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Porto B, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Porto B hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
La racha sin perder llega a 7. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Lucão estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
200 veces con esta camiseta, con cualquier tiempo y bajo cuatro o cinco entrenadores distintos. Esa clase de servicio se está yendo del fútbol sin hacer ruido.
36 partidos invicto como local. Los visitantes llegan ya hablando del ambiente, que suele ser la señal de que han perdido medio partido antes del saque inicial.
Plantilla22/11/2032
69 días de baja para Pedro Santos por una fractura
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Porto B dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Porto B nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ya son 6 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Porto B lo saben.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó Fafe. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Rodrigo Barbosa, y el técnico lo permitió.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 85 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Los clubes lo tienen todo cerrado y lo que queda son papeles y una foto. En Porto B ya hablan de él en pasado.
Notas de los jugadores08/11/2032
La edad todavía no ha alcanzado a Gustavo Silva: 7.97
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.97 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Porto B cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Miguel Nogueira. 1‑0 ante Torreense, y la ovación final fue sobre todo suya.
Plantilla08/11/2032
Palabras en el entrenamiento del Porto B sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Miguel Nogueira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Porto B nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Hay futbolistas que hacen una buena temporada y futbolistas por los que se recuerda una temporada; a los segundos les leen el nombre en un salón en verano. En el Porto B estarán calladamente encantados y en privado nerviosos.
Andrija Katić y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Porto B nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Warleson estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Porto B tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Gustavo Silva ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Porto B saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 24 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Porto B nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Trofim Melnichenko y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla29/09/2031
Cardoso Varela choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.