No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Itabaiana cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Júlio Amorim estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Nathan Borges, y el técnico lo permitió.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑0, Eduardo Barbosa podía permitirse ser generoso.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Itabaiana no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Itabaiana cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Regates completados: 19. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Plantilla23/04/2029
Bruno Moura choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Itabaiana nadie finge estar haciéndolo.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Itabaiana, y no se va a retirar.
Júlio Amorim y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Nathan Borges estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Itabaiana saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
PartidoEl fútbol continental está al alcance de Itabaiana
Júlio Amorim choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gabriel Vidal, y el técnico lo permitió.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Nabil Pérez está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
Plantilla05/02/2029
7 caras nuevas y el Itabaiana todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Itabaiana hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Bruno Moura estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Itabaiana pueden fingir no haber oído.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Itabaiana puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Felipe lo ha hecho, en Itabaiana, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Júlio Amorim estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Renato Soares lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Roberto Guimarães lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Vinicius Diniz quiere fútbol continental; si el Itabaiana puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Vinicius Diniz y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla13/11/2028
Palabras en el entrenamiento del Itabaiana sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. David da Hora está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Eduardo Barbosa tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Humaitá defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Júlio Amorim firme algo — un contrato en Itabaiana o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Vitor Feijão y Itabaiana acuerdan 2 años más.
Vinicius Diniz estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla02/10/2028
David da Hora choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Trem obligó a Itabaiana a sudarlo, pero el marcador decía 2‑0 al final y la tabla no pregunta cómo.
Directiva02/10/2028
Los sueldos se llevan el 138% de lo que ingresa Itabaiana
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
6 goles y una media de 7.38 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Cleiton estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Regates completados: 21. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Vinicius Diniz estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Una nota de 7.99, y nadie en el estadio la discutiría. Estuvo en todo lo que importaba y en casi todo lo que no.
Plantilla18/09/2028
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Itabaiana
5 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Hizo falta que Vitor Feijão marcara para llevarse algo: 1‑1 ante Altos, y medio vestuario lo llamará un punto ganado.
El banquillo18/09/2028
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Eduardo Barbosa no lo escondía tras el 1‑1, y en el vestuario de Itabaiana tampoco lo escondía nadie.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Itabaiana, y no se va a retirar.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Vinicius Diniz quiere fútbol continental; si el Itabaiana puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Vinicius Diniz estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y David da Hora estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Itabaiana donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Cleiton firme algo — un contrato en Itabaiana o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
La racha sin perder llega a 14. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Vitor Feijão lo produjo, y el 8.96 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Puesto 3, 39 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Itabaiana cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla21/08/2028
David da Hora choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Itabaiana lo saben.
5 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
En breve
El banquilloEl veredicto del entrenador
El banquilloEl Itabaiana pone a otro por delante de Léo
1 para Edgardo Carreño, calificado con 7.83, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Operário Ferroviário conserva a su hombre, y Itabaiana vuelve a una lista con un nombre tachado.
$520.0K sobre la mesa de Mirassol. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Itabaiana cosas que tardan más de una semana en retirarse.
6 goles en un partido, Edgardo Carreño en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Itabaiana ni a Trem.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Nabil Pérez la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
25 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Itabaiana pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Tobías Agüero lo produjo, y el 8.88 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Alan Gobetti estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
7 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Itabaiana y de Altos por igual; los demás se lo pasaron en grande.
Plantilla29/05/2028
Júlio Amorim choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
39 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Itabaiana pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Itabaiana hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Recuperó y luego hizo algo con ello, que son dos trabajos y la razón de que el marcador tenga el aspecto que tiene. 19 acciones combinadas y un 7.83, y ninguna de ellas saldrá en un resumen.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Itabaiana cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Vitor Feijão. 3‑1 ante Imperatriz, y la ovación final fue sobre todo suya.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Júlio Amorim estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Júlio Amorim choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Itabaiana cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Tobías Agüero entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Itabaiana pueden fingir no haber oído.
Cleiton estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla17/01/2028
Júlio Amorim choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. ABC conserva a su hombre, y Itabaiana vuelve a una lista con un nombre tachado.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Itabaiana no lo retendrá fingiendo lo contrario.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Tobías Agüero entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Pedro Mantovani, y el técnico lo permitió.
En breve
MercadoLa historia de Júlio Amorim se niega a morir
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Leandro Quiroz será jugador de otro club este fin de semana, y en Godoy Cruz las despedidas han empezado en voz baja.
Las normas lo permiten y escuece igual. Nabil Pérez ha acordado condiciones con el Instituto para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Godoy Cruz cosas que tardan más de una semana en retirarse.
29 partidos en Sportivo Ameliano y los goles han dejado de entrar. Godoy Cruz cedió a un portero y observa cómo mejora cada semana la temporada de otro.
El banquillo30/08/2027
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Maximiliano Morales ante una sala que ya las había oído.