1‑3 ante Palmeiras, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Barcelona de Ilhéus se está agotando.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Barcelona de Ilhéus tiene que sacar un resultado de donde sea.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Geovane Maranhão y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Waldson estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Celsinho, y el técnico lo permitió.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Willian Carvalho tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Todo fichaje lo espera y en todas las ruedas de prensa preguntan por él hasta que llega. Ha llegado, Barcelona de Ilhéus tiene a su hombre estrenado, y el segundo siempre es más fácil.
Nadie en el Barcelona de Ilhéus insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Una lesión de rodilla de las peores para Luís Fernando
107 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Barcelona de Ilhéus pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Barcelona de Ilhéus todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
8 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Waldson lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
En breve
El banquilloLuís Fernando llama a la puerta del técnico
El acuerdo con Portuguesa está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Barcelona de Ilhéus cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Barcelona de Ilhéus, otra semana sin la firma de Dija Baiano.
Tiene 20 años y nadie en Barcelona de Ilhéus lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Henrique Moritz tiene 17 años, y Barcelona de Ilhéus lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.