5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Aguilas Doradas tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Aguilas Doradas, y 3 partidos en 33 dicen que se ha ganado que le escuchen.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Aguilas Doradas tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Aguilas Doradas no han contestado, que también es una forma de contestar.
La directiva ha respondido con dinero en lugar de con ánimos, que es la única respuesta que un entrenador quiere. Gastarlo bien ya es problema exclusivamente suyo.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Aguilas Doradas, y 3 partidos en 25 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Camilo Murillo tiene 20 años, y Aguilas Doradas lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Lo que era una noticia de contraportada es ya asunto del graderío, y el graderío no entiende de matices. En Aguilas Doradas querrían resolverlo antes de que sea la única pregunta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Aguilas Doradas nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Simón Monterroza tiene 20 años, y Aguilas Doradas lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Un parón con la selección, y una camiseta de Aguilas Doradas que durante unos días hace también de anuncio. Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Andrés Ricaurte tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Aguilas Doradas no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.
Colocado en un puesto que no es el suyo, o sustituido antes de la hora una vez de más: Andrés Ricaurte ha dejado claro que no le gusta cómo lo está usando el Aguilas Doradas. Los entrenadores se enteran de esto mucho antes que la prensa.