No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Hapoel Beer Sheva cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 19 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Hapoel Beer Sheva, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
Dos goles y un 8.20 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
A los 20 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Miguel Vítor y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
A los 19 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
La primera derrota en 4 partidos. El entrenador dirá que tenía que llegar; el vestuario dirá que no tenía por qué llegar contra Maccabi Haifa; la afición dirá las dos cosas, en ese orden, toda la semana.
En breve
Plantilla9 caras nuevas y el Hapoel Beer Sheva todavía se está conociendo
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Hapoel Beer Sheva pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Hapoel Raanana esperando con una camiseta. En Hapoel Beer Sheva nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Hapoel Tel Aviv conserva a su hombre, y Hapoel Beer Sheva vuelve a una lista con un nombre tachado.
Amit Ohana estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.