114 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Corinthians pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Corinthians nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Corinthians cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Matheus Reis estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Breno Bidon está en ella.
Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase. En Corinthians lo quieren de vuelta de una pieza y saben que nadie va a consultarles.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Caio Suassuna ha apuntado la fecha.
121 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Corinthians pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Corinthians cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla14/03/2033
8 caras nuevas y el Corinthians todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
El banquillo14/03/2033
Gustavo Mantuan se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Corinthians lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Corinthians saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Puesto 5 con 64 puntos, y las plazas que dan billete europeo lo bastante cerca como para contarlas. Las temporadas así se deciden en dos resultados de abril, y el club sabe cuáles.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Kaique Kenji
Filip Bundgaard estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Matheus Bidu firme algo — un contrato en Corinthians o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Lo menos glamuroso que hace un fichaje extranjero y lo que decide a la mayoría. Un jugador que entiende el grito que llega por detrás es otro futbolista distinto del que no lo entiende.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Corinthians nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La historia favorita de todo periódico y la menos favorita de todo entrenador. Lo ocurrido «se está tratando internamente», que es lo que dicen los clubes cuando preferirían que nadie volviera a preguntar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Corinthians cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Mateo Ponte estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Favela, y el técnico lo permitió.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Vladislav Torop firme algo — un contrato en Corinthians o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.