«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Atlas lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Atlas puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Luís Esteves estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Atlas, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Paulo Ramírez ya tiene su respuesta de Atlas; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Pachuca defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Cesar Ramirez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Carlos Eduardo Camacho estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Cesar Ramirez, y el técnico lo permitió.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Atlas, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Angel Gallardo tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Atlas le dijo a Edgar Zaldívar que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Toca Pachuca, y hay un hombre en el vestuario de Atlas que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
En breve
Notas de los jugadoresFlorián Monzón los va pasando de uno en uno
Victoria por 1‑0 ante Leon, un sitio en la siguiente ronda y la aritmética silenciosa que todo aficionado hace de camino a casa: ¿cuántas quedan para una final?
Lo más difícil de tener 21 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Luis Enrique Arroyo no lo necesitó: 8.18, y parecía el más cómodo del campo.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Atlas hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Puesto 17 y 5 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Atlas pueden fingir no haber oído.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Atlas sabe decir en qué semana.
0‑1 para Monterrey, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
Plantilla26/10/2026
Luís Esteves choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Cesar Ramirez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Atlas hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Rodrigo Rentería tiene 21 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla12/10/2026
Paulo Ramírez ha mejorado a los 24, y nadie lo esperaba
Las carreras deben estancarse y luego caer, y los que ignoran eso son siempre los que escuchaban en el entrenamiento. 3 puntos, a lo largo de meses, a una edad en la que la dirección suele ser una sola.
Cesar Ramirez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Mercado12/10/2026
Víctor Ríos tiene permiso para buscarse otro sitio
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Atlas ha sido explícito sobre la situación de Víctor Ríos, que es más de lo que reciben muchos.
En breve
El banquilloVíctor Ríos llama a la puerta del técnico
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Paulo Ramírez tiene 23 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Plantilla05/10/2026
Luís Esteves choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Angel Gallardo tras el 0‑4, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Ya van 7 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
A los 21 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Cesar Ramirez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Atlas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Atlas, y no se va a retirar.
A los 21 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
$100.0K era lo máximo que el club iba a pagar y Leon pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
Plantilla14/09/2026
Luís Esteves choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Adrián Mora y Atlas acuerdan 3 años más.
Cesar Ramirez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Calificado con 7.41. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Atlas, y no se va a retirar.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
1 para Luís Esteves, calificado con 7.86, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
Morelia pagó $1.6M y Atlas lo aceptó, que es toda la historia en una frase. La versión larga habla del presupuesto salarial y se contará toda la temporada.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Adonis Frías, y el técnico lo permitió.
Cesar Ramirez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Luís Esteves estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Atlas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó Dorados. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Jose Ochoa y Atlas acuerdan 4 años más.
$100.0K era lo máximo que el club iba a pagar y Tigres pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Luís Esteves estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
3 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Jorge Rodríguez y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla17/08/2026
12 caras nuevas y el Atlas todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Angel Gallardo tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
En breve
El banquilloEdgar Zaldívar se lleva el toque del técnico
PlantillaNo hay sitio para Cesar Ramirez en el nuevo dibujo
La cifra aprobada no bastaba. La directiva ha vuelto a reunirse y ha subido su propia oferta hasta $110.0K: un club que quiere a Fernando Ordoñez lo suficiente como para preguntar dos veces.
Tigres quería más de $100.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Juan Ramirez ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Francisco Gutierrez lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Miguel Guardado lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Luis Edson ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.