7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Notas de los jugadores02/11/2026
Ni rastro de nervios en Luís Mendes a los 20: 7.94
Lo más difícil de tener 20 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Luís Mendes no lo necesitó: 7.94, y parecía el más cómodo del campo.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 20 años que siente suyo. Luís Mendes la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Notas de los jugadores02/11/2026
Júnior Rocha jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.32. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Éder Mendes está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Horizonte pueden fingir no haber oído.
Nota de 7.94. Hay un tipo de atacante cuyo valor solo aparece cuando cuentas en qué participó en vez de qué remató, y este es el día en que ese argumento se demuestra solo.
Lucas Costa y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla26/10/2026
Palabras en el entrenamiento del Horizonte sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Sérgio Moreira está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
2‑2, y los dos vestuarios lo llamarán dos puntos perdidos. Un empate que planteó muchas preguntas y no respondió ninguna.
El banquillo26/10/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». André Silva no lo escondía tras el 2‑2, y en el vestuario de Horizonte tampoco lo escondía nadie.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Sérgio Moreira firme algo — un contrato en Horizonte o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Horizonte, y no se va a retirar.
18 goles y una media de 7.22 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Horizonte cosas que tardan más de una semana en retirarse.
6 goles en un partido, Henrique Lima en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Horizonte ni a Santa Cruz.
2‑4 para Santa Cruz, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
Plantilla19/10/2026
Éder Mendes choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Horizonte cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo21/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». André Silva fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Éder Mendes entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Henrique Lima. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.