No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Hasaacas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Andre Ofori estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Hasaacas, otra semana sin la firma de Andre Ofori.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia David Kudus, y el técnico lo permitió.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Francis Paintsil. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
La afición se organiza contra la directiva de Hasaacas
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
6 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Hasaacas lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Kwame Addo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. David Kudus tiene 19 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Plantilla13/12/2027
Palabras en el entrenamiento del Hasaacas sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Andre Ofori está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
En breve
Notas de los jugadoresKwame Addo los va pasando de uno en uno
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Hasaacas, y no se va a retirar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Hasaacas no han contestado, que también es una forma de contestar.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. David Kudus tiene 19 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Francis Paintsil. 2‑0 ante BA All Stars, y la ovación final fue sobre todo suya.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Hasaacas tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.