Fernando Ramirez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Llaneros pueden fingir no haber oído.
La oferta de Portuguesa por Fernando Ramirez se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Metropolitanos conserva a su hombre, y Llaneros vuelve a una lista con un nombre tachado.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Llaneros donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Llaneros ha hecho la llamada a Deportivo Tachira. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
El banquillo13/12/2027
Victor Ramirez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Llaneros lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Llaneros saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Llaneros pueden fingir no haber oído.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Victor Ramirez está en ella.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Victor Ramirez está en ella.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Erick Sarmiento entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
37 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Llaneros pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Daniel Osorio tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Victor Ramirez está en ella.
Una lesión de rodilla de las peores para Paulo Cunha
67 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Llaneros pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Ese es todo el negocio hecho en Llaneros hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
Derrota por 0‑1, y merecida. El entrenador fue breve después, lo cual probablemente fue prudente.
El banquillo26/07/2027
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Daniel Osorio ante una sala que ya las había oído.
El banquillo26/07/2027
Victor Ramirez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Llaneros lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Paulo Cunha se lesiona los ligamentos de la rodilla: 74 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 74 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Freddy Garcia y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
A Deportivo Tachira le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Daniel Osorio tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
96 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Llaneros pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Llaneros preguntó y Deportivo Riestra dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Fernando Ramirez, y el técnico lo permitió.
Una consulta de cesión a Racing Club: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
A Olimpia le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
El banquillo28/06/2027
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Daniel Osorio no lo escondía tras el 2‑2, y en el vestuario de Llaneros tampoco lo escondía nadie.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Llaneros, y no se va a retirar.
Freddy Garcia y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Victor Soteldo, y el técnico lo permitió.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Darwin Moreno. 1‑0 ante Mineros de Guayana, y la ovación final fue sobre todo suya.
7.98, y ninguna discusión seria por parte de quien estuvo allí. El Llaneros tenía once hombres sobre el campo y uno de ellos decidió cómo salía.
El banquillo24/05/2027
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Daniel Osorio fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
En breve
El banquilloSalomon Herrera se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Llaneros pueden fingir no haber oído.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Andres Murillo, y el técnico lo permitió.
La puerta siguió cerrada mucho después del pitido final. Lo que se dijo allí es cosa suya; si sirvió, lo dirá el sábado.
El banquillo17/05/2027
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑4 Daniel Osorio salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Llaneros, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Llaneros saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Fernando Ramirez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
12 puntos al llegar a la mitad. La primera vuelta es una promesa; la segunda es una factura, y la ciudad está a punto de descubrir cuál de las dos ha sido esta.
El banquillo10/05/2027
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Daniel Osorio ante una sala que ya las había oído.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Fernando Ramirez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Lo que viene10/05/2027
Llaneros se enfrenta al equipo al que todos persiguen
Carabobo llega como líder. A un equipo de arriba se le gana más o menos una vez al mes, y el club que lo consigue se lleva una semana que recuerda durante un año.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Llaneros, y no se va a retirar.
Freddy Garcia y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Llaneros sabe decir en qué semana.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Daniel Osorio tras el 0‑4, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Llaneros, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Freddy Garcia estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
5 partidos sin ganar, y entonces esto, contra Estudiantes de Merida. El alivio es un ruido extraño en un campo de fútbol, y al final fue el único que se oyó.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Andres Murillo sale de esa comparación dentro del equipo, y el Llaneros se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Daniel Osorio podía permitirse ser generoso.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Victor Ramirez está en ella.
8 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Erick Sarmiento y Llaneros acuerdan 3 años más.
Freddy Garcia estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Diego Moreno, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Victoria por 0‑3 ante Zamora, un sitio en la siguiente ronda y la aritmética silenciosa que todo aficionado hace de camino a casa: ¿cuántas quedan para una final?
1 penaltis detenidos desde los once metros, y un estadio que los describirá uno por uno durante veinte años. A un portero le hace falta una noche así en toda su carrera, y esta fue la suya.
La grada01/03/2027
Un bochorno copero en casa de Zamora persigue a Llaneros hasta casa
0-3. Caer en una copa es una tarde; caer así es una semana de llamadas a la radio, y el entrenador las oirá todas.
Erick Sarmiento y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Llaneros cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Daniel Osorio podía permitirse ser generoso.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que David Murillo firme algo — un contrato en Llaneros o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.