Una lesión de rodilla de las peores para Oliver Sail
57 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Wellington Phoenix pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
5 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
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Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Wellington Phoenix dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que James McGarry está en ella.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Tobías Cervera firme algo — un contrato en Wellington Phoenix o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Ramy Najjarine ha apuntado la fecha.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y James McGarry entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.