20 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Navua pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ali Mekawir firme algo — un contrato en Navua o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Rahul Krishna se lesiona los ligamentos de la rodilla: 82 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 82 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Navua, y no se va a retirar.
El acuerdo con Ba está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Ali Mekawir estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Navua ha hecho la llamada a Nasinu. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Una lesión de rodilla de las peores para Rahul Krishna
89 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Navua pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Navua lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Navua cosas que tardan más de una semana en retirarse.
96 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Navua pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Jack Wale ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Nasinu conserva a su hombre, y Navua vuelve a una lista con un nombre tachado.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Marlon Tiko lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Setareki Swamy es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Jale Tuinakauvadra lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Dave Krishna ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
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