Las eliminatorias esperan a que alguien las agarre, y George Iancu lo hizo ante Dinamo Bucharest. 1‑0 al final, y en el bombo de la siguiente ronda está Astra.
Florin Ştefan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Florin Ştefan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Vlad Coman, y el técnico lo permitió.
«Pagamos esto cada quince días. Lo mínimo es alguien a quien se le note que le importa.» 5 de los 25 del primer equipo se metieron ahí dentro; el resto no jugaba.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Florin Ştefan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Astra tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.