El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Facundo Ramos lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Regates completados: 29. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Dionel Ansaldo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Facundo Ramos tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Güemes nadie finge estar haciéndolo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sifiso Lorch estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
En breve
Notas de los jugadoresUn instante arruina a Iván Rodríguez
PlantillaUn sitio en el once del mes para Dionel Ansaldo
Güemes cierra el mercado con una plantilla hecha a su medida
Altas, 3; bajas, 7; y ningún cambio más en meses. El entrenador tiene lo que tiene, la afición tiene su opinión al respecto, y la tabla tendrá la última palabra.
El acuerdo con Talleres está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Güemes ha acudido a Talleres con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
Dionel Ansaldo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Lanús conserva a su hombre, y Güemes vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Juan Manuel Marino y Güemes acuerdan 3 años más.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Iván Rodríguez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Güemes, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Cedidos23/07/2029
Los goles siguen llegando desde el destierro de Juan Mendoza
7 goles en 23 partidos en Deportivo Merlo: números que viajan a casa más rápido que él. En Güemes alguien actualiza una hoja de cálculo cada lunes, y cada semana se lee mejor.
En breve
El banquilloSifiso Lorch se lleva el toque del técnico
Traspaso acordado, contrato acordado, y una resonancia que dijo otra cosa. Él vuelve a Villa San Carlos; Güemes vuelve al mercado; y los dos insistirán en que aquí no hay historia.
Dionel Ansaldo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Lanús conserva a su hombre, y Güemes vuelve a una lista con un nombre tachado.
0‑2 para Barracas Central, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
El banquillo25/06/2029
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Facundo Ramos ante una sala que ya las había oído.
En breve
El banquilloLuis Giraldo se lleva el toque del técnico
35 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Güemes pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Dos goles y un 8.68 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Alan González y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Luis Giraldo. 2‑1 ante Quilmes, y la ovación final fue sobre todo suya.
Tiene 20 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo21/05/2029
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Facundo Ramos, sobre una victoria por 2‑1 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sifiso Lorch estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
En breve
PlantillaUn joven del Güemes se lleva el premio al mejor sub-21
Notas de los jugadoresLas ocasiones llegaron y se fueron para Maico Quiroz
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Güemes cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
Todos sospechaban que había esta versión suya ahí dentro, y aquí está la prueba. 8.03, y ni una objeción en todo el estadio.
El banquillo14/05/2029
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑2 Facundo Ramos salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
1 error, un gol y una noche delante de los mismos tres segundos. La verá hoy, mañana y probablemente en febrero, y cualquiera que haya jugado sabe en qué fotograma se queda parado.
Plantilla14/05/2029
Sifiso Lorch choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Maico Quiroz. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
En breve
El banquilloAlan González llama a la puerta del técnico
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 10 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Luis Giraldo lo produjo, y el 8.70 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Güemes hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Dos de los goles llevaban su nombre en alguna parte, que es la tarde que un entrenador quiere de cualquiera a quien pida crear y rematar. 7.92 y 2 participaciones.
A los 18 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Güemes hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Güemes lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
16 acciones combinadas y 7.19. Su labor se manifiesta en que otros parezcan buenos, y la única manera fiable de notarla es mirar qué pasa las tardes en que él no está.
Dionel Ansaldo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo23/04/2029
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Facundo Ramos ante una sala que ya las había oído.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Güemes hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Güemes cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Güemes trata con un hombre que quiere otro país.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Plantilla09/04/2029
Sifiso Lorch choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Güemes nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Güemes lo saben.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Alan González está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
Plantilla02/04/2029
Sifiso Lorch choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Mateo Pereyra, y el técnico lo permitió.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Facundo Melillán firme algo — un contrato en Güemes o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Cedidos02/04/2029
Los goles siguen llegando desde el destierro de Juan Mendoza
3 goles en 9 partidos en Deportivo Merlo: números que viajan a casa más rápido que él. En Güemes alguien actualiza una hoja de cálculo cada lunes, y cada semana se lee mejor.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Güemes cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Tomás Oneto, y el técnico lo permitió.
El banquillo19/03/2029
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑2 Facundo Ramos salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
5 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Victoria por 4‑3 ante Atlanta, un sitio en la siguiente ronda y la aritmética silenciosa que todo aficionado hace de camino a casa: ¿cuántas quedan para una final?
Ir 2 abajo le hace algo a un equipo, y normalmente lo que le hace es acabar con él. Aquí no. El Güemes reconstruyó la tarde gol a gol, y Atlanta no tuvo respuesta para nada de ello.
Hay exactamente uno de estos por carrera y normalmente no sale así. 1 en el marcador, 8.06 junto al nombre y una grada que no lo había visto nunca coreándolo al final.
Dos goles y un 8.68 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Notas de los jugadores12/03/2029
Arturo Maripan, 18 años, juega como si llevara aquí una vida: 8.39
Un 8.39 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 18. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
1 para Alan González, calificado con 7.75, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
Dionel Ansaldo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Güemes entrevistó al mercado y nombró al pasillo: Facundo Ramos se queda con el trabajo que ya hacía, ahora con el título. A veces las manos más seguras son las que ya sujetan el volante.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Regates completados: 18. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Lo que viene26/02/2029
Güemes se enfrenta al equipo al que todos persiguen
Barracas Central llega como líder. A un equipo de arriba se le gana más o menos una vez al mes, y el club que lo consigue se lleva una semana que recuerda durante un año.
Plantilla26/02/2029
Palabras en el entrenamiento del Güemes sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Sifiso Lorch está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Diego Quirós estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Las cuentas se leen ahora con más atención que los resultados. Primero los sueldos y después la ambición: ese es el orden del día, y al entrenador ya se lo han dicho.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Carlos Alberto Escobar y Güemes acuerdan 3 años más.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Plantilla19/02/2029
Sifiso Lorch choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Toca Sarmiento, y hay un hombre en el vestuario de Güemes que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Güemes se está agotando.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Güemes cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
29 días, dice la prueba, y las pruebas son más amables que la realidad. Los partidos de ese tramo acaban de convertirse en el trabajo de otro.
Plantilla22/01/2029
Turki Al-Harbi choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Güemes cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Dionel Ansaldo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Los fichajes llegan con una imagen del club en la cabeza, y la de este era más grande que el edificio. Jugará bien y se irá, en ese orden, y todo el mundo lo sabe.
Tiene 18 años y nadie en Güemes lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
5 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Güemes donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.