Gonzalo Vallejos se lesiona los ligamentos de la rodilla: 26 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 26 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
A los 34 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.68 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Guaira cosas que tardan más de una semana en retirarse.
En breve
Notas de los jugadoresJunior Otero jugó una tarde distinta a la de todos los demás
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Jorge Gutiérrez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Santos conserva a su hombre, y Deportivo La Guaira vuelve a una lista con un nombre tachado.
El banquillo20/01/2031
Sebastián Castillo se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Deportivo La Guaira lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Guaira cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Deportivo La Guaira cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Sebastián Castillo firme algo — un contrato en Deportivo La Guaira o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Deportivo La Guaira no han contestado, que también es una forma de contestar.
Tobías Rubio y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Jorge Gutiérrez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo28/10/2030
Cristopher Varela se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Deportivo La Guaira lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Sebastián Castillo firme algo — un contrato en Deportivo La Guaira o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. José Ardila será jugador de otro club este fin de semana, y en Deportivo La Guaira las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Guaira cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Lucas Ayala estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Deportivo La Guaira, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.