«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Defensores pueden fingir no haber oído.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Defensores lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Gerónimo Kugler está en ella.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Defensores pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Defensores cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Ignacio Vázquez ya tiene su respuesta de Defensores; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Una consulta de cesión a Huracán: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Defensores reconocería. Los sábados se nota.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Defensores la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Defensores lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Defensores nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Ian Pérez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Defensores preguntó y Lanús dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ian Pérez firme algo — un contrato en Defensores o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Un mes en el que todo rumor es posible y casi todos son una tontería. El entrenador tiene una lista, la directiva tiene una cifra, y ninguno le cuenta al otro la versión completa.
El banquillo08/12/2031
Matías Sosa se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Defensores lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Matías Sosa será jugador de otro club este fin de semana, y en Defensores las despedidas han empezado en voz baja.
Ian Pérez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un gol de defensa lo gana para el Defensores: 7.91
1 para Agustín Benítez, calificado con 7.91, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Un gol en el minuto 95 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 1‑1, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Defensores, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Defensores saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
PlantillaPrimera camiseta del primer equipo para Alejandro García
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Julián Arias será jugador de otro club este fin de semana, y en Defensores las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Defensores cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Dorsales del primer equipo para chavales a los que los técnicos conocen desde los doce años. La mayoría no llegará, y todos han hecho ya la parte más difícil.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Defensores sabe decir en qué semana.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Benjamín Sánchez es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Federico Vega lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Miguel Escobar es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
100 veces con esta camiseta, con cualquier tiempo y bajo cuatro o cinco entrenadores distintos. Esa clase de servicio se está yendo del fútbol sin hacer ruido.