Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Patronato nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ricky Ngatchou y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El banquillo20/10/2031
Brayan Cuero se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Patronato lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Lautaro Fedele firme algo — un contrato en Patronato o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Mercado20/10/2031
Raúl Ramírez tiene permiso para buscarse otro sitio
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Patronato ha sido explícito sobre la situación de Raúl Ramírez, que es más de lo que reciben muchos.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Patronato, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Facundo Heredia estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Ricky Ngatchou está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
El banquillo08/09/2031
Lautaro Fedele se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Patronato lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Patronato saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Patronato nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Patronato preguntó y Platense dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Brayan Cuero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Todos sospechaban que había esta versión suya ahí dentro, y aquí está la prueba. 8.31, y ni una objeción en todo el estadio.
El banquillo28/07/2031
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Carlos Ríos, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 61 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Patronato no han contestado, que también es una forma de contestar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Facundo Heredia estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Una actuación de 8.24 no aparece a menudo, y cuando lo hace el resto del equipo se vuelve decorado. Estuvo magnífico.
El banquillo19/05/2031
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Carlos Ríos fue breve tras ganar 3‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
17 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Patronato pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 82 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay exactamente uno de estos por carrera y normalmente no sale así. 1 en el marcador, 7.95 junto al nombre y una grada que no lo había visto nunca coreándolo al final.
8 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
9 partidos sin ganar es la clase de racha que cambia cómo una ciudad habla de su club, y Morón fue la tarde en que se detuvo. Un resultado no arregla nada y con uno todo parece distinto.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Patronato pueden fingir no haber oído.
Plantilla28/04/2031
Palabras en el entrenamiento del Patronato sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Facundo Heredia está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
59 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Patronato pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Patronato hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Facundo Heredia estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
3 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Ricky Ngatchou estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.