Una lesión de rodilla de las peores para Daniel Davila
17 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Palestino pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Palestino nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Léo Azevedo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Facundo González entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Léo Azevedo marcó, fue calificado con 7.50 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Pedro Dayan será jugador de otro club este fin de semana, y en Palestino las despedidas han empezado en voz baja.
Ya son 3 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Palestino cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Directiva16/02/2032
12 canteranos reciben dorsal del primer equipo en el Palestino
La mañana en que el camino deja de ser un folleto y se convierte en una alineación. La mayoría no estará aquí dentro de tres años; todos han hecho ya la parte difícil, que era llegar a hoy.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Bairon Monroy estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Léo Azevedo. 2‑0 ante Deportes Temuco, y la ovación final fue sobre todo suya.