Dos goles y un 8.26 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Madryn cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Agustín Sosa sobre una tarde de 4‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
Regates completados: 14. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Fernando Bersano y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
6 goles en un partido, Federico Palmieri en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Madryn ni a San Miguel.
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 2‑4 Agustín Sosa salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Si la culpa fue del portero o de los diez que tenía delante es la discusión que llenará esta semana todas las conversaciones de la ciudad. 3 paradas no zanjan el debate en ningún sentido.
Ricardo Lucero, 16 años, juega como si llevara aquí una vida: 8.12
Un 8.12 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 16. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
A los 16 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
100 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Madryn pueden fingir no haber oído.
Fernando Bersano y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Una operación que a mediodía estaba a una llamada de cerrarse había muerto a medianoche. Madryn volverá a intentarlo cuando se abra el mercado; puede que para entonces Talleres ya no venda.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Fernando Bersano firme algo — un contrato en Madryn o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Raúl Campos entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Madryn tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
El Madryn pasó todo el mercado intentando colocar a Lucas Diarte y no apareció nadie. Entrena con un grupo que ya le ha dicho que no cuenta con él, y ambas partes esperan ahora la siguiente ventana.
Un entrenador perdona un mal sábado mucho antes que un mal martes, porque uno lo puede explicar y el otro lo eligió. Los informes de esta semana no han sido buenos.
La clase de año que termina con un nombre leído en voz alta en un salón. Madryn lo disfrutó cada semana y ahora tiene el problema de que los demás lo saben.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
Lucas Diarte estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Racing Club conserva a su hombre, y Madryn vuelve a una lista con un nombre tachado.
Una operación que a mediodía estaba a una llamada de cerrarse había muerto a medianoche. Madryn volverá a intentarlo cuando se abra el mercado; puede que para entonces Maipú ya no venda.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Federico Palmieri ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
Un premio individual es algo raro en un deporte de equipo, y los mejores no se discuten. Ha tenido el tipo de año que acaba con su nombre leído en voz alta, y el Madryn se ha beneficiado de él.
El acuerdo con Defensores Unidos está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Federico Palmieri y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Madryn preguntó y Tigre dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Jorge Ramos será jugador de otro club este fin de semana, y en Madryn las despedidas han empezado en voz baja.
Fernando Bersano y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un entrenador perdona un mal sábado mucho antes que un mal martes, porque uno lo puede explicar y el otro lo eligió. Los informes de esta semana no han sido buenos.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Madryn nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
11 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Se ha jugado el último partido de liga y la tabla ha dejado de moverse: 46 puntos. El verano empieza el lunes, y con él la discusión sobre qué ha significado todo esto.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Fernando Bersano. 4‑3 ante All Boys, y la ovación final fue sobre todo suya.
7 goles en un partido, Fernando Bersano en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Madryn ni a All Boys.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Madryn pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Madryn cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Directiva09/09/2030
Los sueldos se llevan el 89% de lo que ingresa Madryn
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Jorge Ramos será jugador de otro club este fin de semana, y en Madryn las despedidas han empezado en voz baja.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Raúl Campos, y el técnico lo permitió.
El banquillo26/08/2030
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Agustín Sosa, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
18 goles y una media de 7.44 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Fernando Bersano estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Madryn hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Madryn preguntó y San Martín SJ dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Lucas Soto, y el técnico lo permitió.
Plantilla01/07/2030
Yvo Calleros está en el mejor momento de su carrera
Una media de 7.21 en la temporada con 10 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Agustín Sosa tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
En breve
Objetivos de mercadoUna cesión de Ignacio Abarza está en marcha
Regates completados: 38. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Federico Palmieri lo produjo, y el 8.88 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Madryn, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Madryn cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Gimnasia La Plata conserva a su hombre, y Madryn vuelve a una lista con un nombre tachado.
Un punto rescatado en el minuto 91 vale exactamente un punto y bastante más que eso para un vestuario. Este equipo no se rinde, y esa es una reputación que vale más que el resultado.
Madryn ha hecho la llamada a Estudiantes. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
2 arriba y con todo controlado, y terminó con Patronato como el equipo más feliz. No hay versión de esta tarde que el Madryn disfrute revisando.
Notas de los jugadores06/05/2030
Marco Lainer, 20 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.70
Un 7.70 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 20. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
A Federico Palmieri le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
No hay forma más cruel de perder un partido. El Madryn marcó en el 91, el saque de centro apenas llegó a producirse, y la afición visitante seguía de pie cuando sonó el final.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Madryn, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Madryn cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La racha sin perder llega a 6. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
A los 19 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Partido06/04/2030
Otra más recogida lejos de casa
3 seguidas fuera para el Madryn. Los autocares salen temprano, llegan de noche a campos poco agradables, y vuelven una y otra vez con tres puntos.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Madryn hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Dos goles y un 8.61 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Madryn cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 9 goles entre el Madryn y Colegiales, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Thiago Nicolás la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.