Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 113 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Notas de los jugadores08/12/2042
Efrain Araujo, 20 años, juega como si llevara aquí una vida: 8.16
Un 8.16 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 20. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Leon lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
A los 38 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.97 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 27 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» St. Pauli no han contestado, que también es una forma de contestar.
Joel Chima Fujita estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Dominik Klein se lesiona los ligamentos de la rodilla: 77 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 77 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 77 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que St. Pauli lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
En breve
Notas de los jugadoresUchenna Ogundu los encaró todo el partido
Una lesión de rodilla de las peores para Dominik Klein
87 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El St. Pauli pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
1‑0 ante Farense, bajo los focos, contra gente que no habla el mismo idioma que la grada. En estas noches un club mide su década, y nunca son tantas como todo el mundo espera.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el St. Pauli hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
A los 35 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.25 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en St. Pauli la escuchó como otra cosa.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Jahmai Simpson-Pusey. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Una lesión de rodilla de las peores para Dominik Klein
94 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El St. Pauli pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
0‑2 ante Mainz 05, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 93 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que St. Pauli lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Lo más difícil de tener 21 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Gregor Zimmermann no lo necesitó: 7.76, y parecía el más cómodo del campo.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.