11 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Defensores tiene que sacar un resultado de donde sea.
Deportivo Laferrere avanza y Defensores se vuelve a casa, con el 0‑2 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Defensores pueden fingir no haber oído.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Defensores sabe decir en qué semana.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gonzalo Gamarra, y el técnico lo permitió.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 10 acciones, 6.36, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 87 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
Le han quitado la capitanía a Diego Magallanes. En el Defensores lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
El banquillo01/03/2032
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Interim Coach no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Defensores tampoco lo escondía nadie.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
7 disparos, un recuento que parece una buena tarde hasta que miras la otra columna. Los delanteros sobreviven a semanas así dando por hecho que las ocasiones seguirán llegando; el día que dejan de llegar se convierte en un problema.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Leonardo Cabrera, y el técnico lo permitió.
Un premio individual es algo raro en un deporte de equipo, y los mejores no se discuten. Ha tenido el tipo de año que acaba con su nombre leído en voz alta, y el Defensores se ha beneficiado de él.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Defensores ha hecho la parte difícil con Belgrano, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Atlanta conserva a su hombre, y Defensores vuelve a una lista con un nombre tachado.
Nadie en el Defensores lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
10 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Francisco Tcherkaski lo produjo, y el 8.91 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Una media de 7.26 en la temporada con 28 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Defensores se está agotando.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Defensores no han contestado, que también es una forma de contestar.
Directiva17/11/2031
Los sueldos se llevan el 217% de lo que ingresa Defensores
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Plantilla17/11/2031
Raúl Arias choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Defensores saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Defensores, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
DirectivaLa cantera de Defensores sigue produciendo
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Defensores no han contestado, que también es una forma de contestar.
Plantilla13/10/2031
Palabras en el entrenamiento del Defensores sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Juan Pablo Gutiérrez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
A los 19 fue el mejor de todos los de su edad en la categoría durante un fin de semana. Nadie debería construir una carrera sobre eso, y todos lo hacen en silencio.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Defensores saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Los clubes de fútbol se endeudan; eso no es noticia. Endeudarse por encima de lo concedido sí lo es, porque a partir de aquí es el dinero del dueño o la decisión de otro, y ninguna de las dos cosas le pertenece a la directiva.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 1‑1, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.