Federico Motta se lesiona los ligamentos de la rodilla: 59 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 59 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Victoria por 2‑1 ante Almirante Brown, un sitio en la siguiente ronda y la aritmética silenciosa que todo aficionado hace de camino a casa: ¿cuántas quedan para una final?
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.13 con 36 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Yvo Calleros estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
A los 19 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Notas de los jugadores10/03/2031
Noventa minutos de Bruno Pérez en su mejor versión
Calificado con 8.00. Hay carreras enteras sin una sola tarde así, y él acaba de tener una delante de todo el Madryn.
En breve
La gradaEl fondo visitante vuelve contento del campo de Almirante Brown
Federico Motta se lesiona los ligamentos de la rodilla: 87 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 87 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Noventa minutos de muy poco y luego todo de golpe. El gol llegó en el 88, y Racing pasó lo que quedaba protestando al árbitro en lugar de perseguir el balón.
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Madryn, y no se va a retirar.
9 días desde que quedó libre el banquillo, una lista de nombres circulando y nadie ha firmado nada. Cada semana que esto se alarga, la lista se acorta.
Federico Motta se lesiona los ligamentos de la rodilla: 101 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 101 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Douglas Moura estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Madryn nadie finge estar haciéndolo.
115 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Madryn pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Madryn pueden fingir no haber oído.
Yvo Calleros estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El entrenador tiene una lista y la directiva le ha puesto una condición. No es una crisis, medio fútbol funciona así, pero decide cuál de los dos se sale con la suya en agosto.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Madryn, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Madryn reconocería. Los sábados se nota.
Madryn abrió la puerta y nadie la cruzó. Así que Anderson Cino se queda — transferible, entrenado y disponible — mientras ambas partes tachan los días hasta enero en el mismo calendario.
Un entrenador perdona un mal sábado mucho antes que un mal martes, porque uno lo puede explicar y el otro lo eligió. Los informes de esta semana no han sido buenos.
129 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Madryn pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Madryn ha hecho la parte difícil con Newell's Old Boys, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Yvo Calleros y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Nueva Chicago conserva a su hombre, y Madryn vuelve a una lista con un nombre tachado.
Los fichajes llegan con una imagen del club en la cabeza, y la de este era más grande que el edificio. Jugará bien y se irá, en ese orden, y todo el mundo lo sabe.
Una consulta de cesión a Sportivo Italiano: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Bruno Romano tiene 20 años, y Madryn lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Estanislao Jara. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
136 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Madryn pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Madryn, y no se va a retirar.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Madryn ha hecho la parte difícil con Dock Sud, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. River Plate conserva a su hombre, y Madryn vuelve a una lista con un nombre tachado.
Madryn ha hecho la llamada a Independiente. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Sergio Correa puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
143 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Madryn pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Hay futbolistas que hacen una buena temporada y futbolistas por los que se recuerda una temporada; a los segundos les leen el nombre en un salón en verano. En el Madryn estarán calladamente encantados y en privado nerviosos.
Madryn lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en River Plate, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Una consulta de cesión a Comunicaciones: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
157 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Madryn pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Interim Coach lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Madryn, y no se va a retirar.
Yvo Calleros y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 37 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Madryn es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Talleres conserva a su hombre, y Madryn vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Madryn nadie finge estar haciéndolo.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
El club no tiene prohibido gastar; simplemente no tiene nada que no haya ingresado antes. Cada nombre que se relacione con Madryn este mercado viene con otro nombre que se va en la misma frase.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Lucas Gabriel lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
Antes era una de las opciones. Ahora es uno de los hombres alrededor de los cuales se eligen las opciones, y el cambio ocurrió tan en silencio que solo el vestuario lo notó ese día.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Yvo Calleros y Madryn acuerdan 3 años más.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Madryn cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Matti Soiri tiene 20 años, y Madryn lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Mauro García lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
En breve
DirectivaEn Madryn no llega nadie hasta que salga alguien
108 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Madryn pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Madryn pueden fingir no haber oído.
Yvo Calleros estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
A los 18 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Federico Torres. 1‑0 ante Ferro Carril Oeste, y la ovación final fue sobre todo suya.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Dorsales del primer equipo para chavales a los que los técnicos conocen desde los doce años. La mayoría no llegará, y todos han hecho ya la parte más difícil.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Sergio Correa lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Miguel Pereyra lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Mercado04/02/2030
Uno de los nuestros: Eduardo Vega se incorpora al primer equipo del Madryn
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Eduardo Vega es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Valentín Flores ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.