Una lesión de rodilla de las peores para Flamarion
93 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Inhulets pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Inhulets pueden fingir no haber oído.
Leandro González Pírez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Maksym Pikhalyonok estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Inhulets puede pedir y sube el sueldo que Leandro González Pírez puede exigir.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Inhulets cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
En breve
El banquilloSerhiy Bondar llama a la puerta del técnico
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Inhulets nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Leandro González Pírez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El agujero de las cuentas se ha vuelto a tapar desde arriba. La afición tiene derecho a estar agradecida y a preguntar qué pasará el mes en que no se tape, y las dos cosas llegan juntas.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Inhulets saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Lo sabré cuando llegue el momento. Todavía no ha llegado». Ball tiene 34 años y 102 partidos a sus espaldas, y el Inhulets tendrá que planificar con cualquiera de las dos respuestas.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Inhulets cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Inhulets lo saben.
No se puede pagar traspaso por nadie, necesite lo que necesite la plantilla. Hasta que se levante, cada rumor sobre este club es un rumor sobre una operación imposible.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Flamarion estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Abubakar Taheer entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
Quedan 2 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Inhulets puede pedir y sube el sueldo que Ádám Somogyi puede exigir.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Flamarion será jugador de otro club este fin de semana, y en Inhulets las despedidas han empezado en voz baja.
Leandro González Pírez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Por encima del límite que fijó el banco, que es la línea entre un club financiado y un club en apuros. $18.4M es ahora la cifra con la que empezará cada conversación sobre este club.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Ádám Somogyi, y el técnico lo permitió.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Inhulets, otra semana sin la firma de Ádám Somogyi.
Quedan 3 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Inhulets puede pedir y sube el sueldo que Leandro González Pírez puede exigir.
El banquillo15/03/2032
Danyil Sydoruk se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Inhulets lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Puesto 7 con 50 puntos. Cada temporada es una historia y esta es su última línea, y ahora el club tiene tres meses para decidir de qué va la siguiente.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Leandro González Pírez ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Leandro González Pírez y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Se fue siendo un chaval y regresa sabiendo todavía dónde está la grada visitante. A la mayoría de los fichajes hay que explicarlos; a este le bastó una foto.
Plantilla08/03/2032
Ihor Harmash consigue el traspaso que siempre quiso
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Ihor Harmash acaba de firmar por el Inhulets y, por una vez, la respuesta importaba.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
En breve
PlantillaPalabras en el entrenamiento del Inhulets sobre quién trabaja
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Podbrezova hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Podbrezova, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Podbrezova nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Jugará aquí hasta el verano y luego saldrá por la puerta sin coste, después de haber firmado ya en otra parte. Con la primera parte de esa frase la afición puede; con la segunda, no tanto.
Peter Kováčik estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una consulta de cesión a Slovan Bratislava: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Una consulta de cesión a Malmo FF: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.