Gilson Costa se lesiona los ligamentos de la rodilla: 92 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 92 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Las normas lo permiten y escuece igual. Ibrahim Dagga ha acordado condiciones con el Mtarfa para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
Guru estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Diamanka Senghor firme algo — un contrato en Mosta o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mosta hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mosta nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Mosta lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mosta cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla17/07/2028
Palabras en el entrenamiento del Mosta sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Simon Zibo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Prince Afriyie, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
El banquilloAndres Martín llama a la puerta del técnico
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Emmanuel Ugwu será jugador de otro club este fin de semana, y en Mosta las despedidas han empezado en voz baja.
Emmanuel Ugwu y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla22/05/2028
Palabras en el entrenamiento del Mosta sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Simon Zibo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Mosta, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Dominik Najderek, y el técnico lo permitió.
El banquillo22/05/2028
João Victor se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Mosta lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
32 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Mosta pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mosta nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mosta cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla20/03/2028
Palabras en el entrenamiento del Mosta sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Simon Zibo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Mosta, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Gilson Costa está en ella.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Andrew Wærnes, y el técnico lo permitió.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mosta hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mosta nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Plantilla27/09/2027
Palabras en el entrenamiento del Mosta sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Simon Zibo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Dominik Najderek estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La enfermería confirma 16 días de baja para John Barbara, y el plan construido a su alrededor hay que rehacerlo.
El banquillo27/09/2027
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por Adrian Busuttil ante una sala que ya las había oído.