«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de LA Galaxy, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que LA Galaxy lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Ryan Hollingshead estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Andrew Brody está en ella.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Riqui Puig firme algo — un contrato en LA Galaxy o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
La eliminatoria está cerrada y del lado bueno. 2‑0 esta noche, un vestuario que no bajará en día y medio, y una siguiente ronda en la que nadie ha pensado todavía.
14 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. LA Galaxy pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
56 puntos, y el resto de la categoría mirando hacia arriba. Todo equipo que acaba primero se pasa la temporada fingiendo que no piensa en ello, y este ya ha empezado a fingir.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el LA Galaxy cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
13 goles y una media de 7.20 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
23 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El LA Galaxy pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Partido13/10/2027
Joseph Paintsil lo gana cuando ya debía haber sonado el pitido
Minuto 123. Joseph Paintsil encontró el remate en un tiempo que solo existía por las interrupciones anteriores, y Vancouver Whitecaps pasó del punto a la nada en un solo movimiento.
Una tanda se recuerda por su final, y esta termina con Novak Mićović: 1 penaltis detenidos y una afición que los describirá uno por uno durante los próximos veinte años.
João Klauss y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
13 goles y una media de 7.28 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
32 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. LA Galaxy pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el LA Galaxy cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Kyogo Furuhashi, y el técnico lo permitió.
El banquillo11/10/2027
Andrew Brody se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el LA Galaxy lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que JT Marcinkowski firme algo — un contrato en LA Galaxy o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
42 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El LA Galaxy pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En LA Galaxy nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Jugará aquí hasta el verano y luego saldrá por la puerta sin coste, después de haber firmado ya en otra parte. Con la primera parte de esa frase la afición puede; con la segunda, no tanto.
Alex Bonetig y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Juan José Arias estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La directiva ha puesto dinero sobre la mesa en lugar de una palabra de ánimo. Lo que pase con él a partir de ahora es problema de otro, y trabajo de otro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Juan José Arias entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en LA Galaxy la escuchó como otra cosa.
Plantilla14/09/2026
Palabras en el entrenamiento del LA Galaxy sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Hirving Lozano está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
El papeleo se termina mucho antes que el jugador. Alex Bono ha acordado venir cuando expire su contrato actual, lo que significa que el LA Galaxy se ha ahorrado un presupuesto de verano con una llamada.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Cameron Robinson ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.