Trento lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Porto, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Trento preguntó y Basel dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
El nombre de Michele Tommasi ha aparecido en conversaciones de las que Trento no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Christian Capone, y el técnico lo permitió.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Trento lo saben.
Una consulta de cesión a Vitoria Guimaraes: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Trento lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trento nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Mattia Maffei y Trento acuerdan 5 años más.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Trento cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Mattia Maffei. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trento nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Elia Grasso lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Massimo Ranieri es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Martino Canali lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Dos equipos de lo alto de la tabla, una tarde, y un mes de conversaciones resuelto en noventa minutos. Trento no usará la palabra título esta semana y no dejará de pensarla.