El acuerdo con Lanús está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Quilmes le dijo a Brian Micceli que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que David Ledesma firme algo — un contrato en Quilmes o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En breve
El banquilloBruno Sánchez llama a la puerta del técnico
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Quilmes, y no se va a retirar.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
19 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Quilmes pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Benjamín Pereyra se lesiona los ligamentos de la rodilla: 26 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 26 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Valentín Rojas entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Una lesión de rodilla de las peores para Tomás Molina
24 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Quilmes pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Lo más difícil de tener 17 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Valentín Rojas no lo necesitó: 7.81, y parecía el más cómodo del campo.
Dorsales del primer equipo para chavales a los que los técnicos conocen desde los doce años. La mayoría no llegará, y todos han hecho ya la parte más difícil.