«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Monterrey no han contestado, que también es una forma de contestar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Ralph Orquin estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
El Tijuana seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. João Vasconcelos ha pactado su marcha al Monterrey, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Efrain Marquez sale de esa comparación dentro del equipo, y el Monterrey se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
Una lesión de rodilla de las peores para Andrés Gudiño
120 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Monterrey pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Monterrey nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Carlos Guardado y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Monterrey lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Jugará aquí hasta el verano y luego saldrá por la puerta sin coste, después de haber firmado ya en otra parte. Con la primera parte de esa frase la afición puede; con la segunda, no tanto.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Monterrey nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Monterrey cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Efrain Ochoa ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Radek Vítek, y el técnico lo permitió.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Monterrey, otra semana sin la firma de Radek Vítek.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Plantilla11/09/2034
Palabras en el entrenamiento del Monterrey sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Keenan Cruden está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ralph Orquin firme algo — un contrato en Monterrey o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.