Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 120 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Una media de 7.16 a una edad en la que casi todos los de su quinta siguen en el filial. En Barra saben lo que tienen, y a estas alturas ya lo sabe todo el mundo.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Benjamín Córdova será jugador de otro club este fin de semana, y en Barra las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Barra cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Filipe Sírio estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Las cuentas se leen ahora con más atención que los resultados. Primero los sueldos y después la ambición: ese es el orden del día, y al entrenador ya se lo han dicho.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Felipe Dionisio estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
5 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Barra saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Hay un nivel en el que a un futbolista dejan de ponerlo a prueba y empiezan solo a contenerlo, y él llegó ahí hace ya tiempo. En el Barra lo saben, y también todos los que lo ven.