Dos goles y un 8.39 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Colon pueden fingir no haber oído.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Colon lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Colon cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ya son 6 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
127 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Colon pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Leandro Méndez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla15/01/2035
Palabras en el entrenamiento del Colon sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Andrés Olivera está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Colon, otra semana sin la firma de Gonzalo Flores.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Colon le dijo a Matic Elsnik que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Colon puede pedir y sube el sueldo que Luis Rangel puede exigir.
Leandro Méndez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Andrés Olivera estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Luis Rangel entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
27 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Colon pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Andrés Olivera estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gonzalo Flores, y el técnico lo permitió.
Directiva25/09/2034
Los sueldos se llevan el 85% de lo que ingresa Colon
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Lautaro Gerez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Colon reconocería. Los sábados se nota.
Santiago Marcel se lesiona los ligamentos de la rodilla: 18 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 18 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Puesto 2, 25 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Colon, y no se va a retirar.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Potencia esperando con una camiseta. En Colon nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Andrés Olivera estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Santiago Marcel, y el técnico lo permitió.