Los clubes se han dado la mano con San Telmo; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Morón, y no se va a retirar.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Platense lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Morón preguntó y Unión de Santa Fe dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Un nombre más en la lista: Almirante Brown ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Juan Carlos Pereyra. La respuesta de Morón no ha cambiado. De momento.
Morón ha hecho la llamada a Colón. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Búfalo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Hernán Silva, y el técnico lo permitió.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Búfalo entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Morón saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Mauro Schönfeld y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Búfalo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Mateo Straffurini firme algo — un contrato en Morón o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En breve
El banquilloHernán Silva llama a la puerta del técnico
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Morón pueden fingir no haber oído.
Búfalo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sergio Sánchez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Morón pueden fingir no haber oído.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Morón lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Mauro Schönfeld estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Morón saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
El banquilloSergio Correa llama a la puerta del técnico
Puesto 16 y 21 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
La grada28/10/2030
La afición se organiza contra la directiva de Morón
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Búfalo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Morón saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Raúl Moretti entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Un entrenador perdona un mal sábado mucho antes que un mal martes, porque uno lo puede explicar y el otro lo eligió. Los informes de esta semana no han sido buenos.
En breve
El banquilloJulián Bragado conserva el voto de su entrenador
Mauro Schönfeld estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Morón saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Mateo Straffurini puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Morón, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Búfalo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Hernán Silva, y el técnico lo permitió.
21 puntos y un calendario que se agota. Las cuentas aún no son crueles, pero ya no son amables.
La grada30/09/2030
La afición se organiza contra la directiva de Morón
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Mauro Schönfeld y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Se ha jugado el último partido de liga y la tabla ha dejado de moverse: 21 puntos. El verano empieza el lunes, y con él la discusión sobre qué ha significado todo esto.
Una media de 7.26 en la temporada con 14 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Julián Bragado. 2‑1 ante Agropecuario Argentino, y la ovación final fue sobre todo suya.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 16 años que siente suyo. Lucas Iglesias la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
En breve
El banquilloEl técnico pone a Sergio Correa de ejemplo
Regates completados: 29. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Mauro Schönfeld estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
7 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Morón y de Ferro Carril Oeste por igual; los demás se lo pasaron en grande.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Mateo Straffurini, y el técnico lo permitió.
Plantilla16/09/2030
Palabras en el entrenamiento del Morón sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Búfalo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
8 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Julián Bragado y Morón acuerdan 5 años más.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Morón ha sido explícito sobre la situación de Lucas Iglesias, que es más de lo que reciben muchos.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo09/09/2030
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑3 Luis Alberto Rey salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
En breve
PlantillaLucas Iglesias es el mejor joven del fin de semana
Puesto 17, 18 puntos y un calendario con menos partidos que excusas. Las matemáticas todavía no son crueles, pero ya han dejado de ser amables.
La grada02/09/2030
La afición se organiza contra la directiva de Morón
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
No hay forma más cruel de perder un partido. El Morón marcó en el 99, el saque de centro apenas llegó a producirse, y la afición visitante seguía de pie cuando sonó el final.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Morón, y no se va a retirar.
Notas de los jugadores02/09/2030
Lucas Iglesias, 16 años, juega como si llevara aquí una vida: 8.95
Un 8.95 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 16. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Regates completados: 25. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Morón pueden fingir no haber oído.
Una media de 7.22 en la temporada con 13 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Mateo Straffurini. 2‑1 ante Chaco For Ever, y la ovación final fue sobre todo suya.
La grada26/08/2030
La afición del Morón ha encontrado un ídolo en Colo
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 16 años que siente suyo. Colo la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
3‑6 para Estudiantes, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
Dos o más goles en contra en cada uno de los últimos 10 partidos. No es un error que se repite, que sería lo fácil de corregir; es uno distinto cada semana.
Ya van 8 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Lo más difícil de tener 21 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Julián Bragado no lo necesitó: 8.13, y parecía el más cómodo del campo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
9 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Morón y de Estudiantes por igual; los demás se lo pasaron en grande.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Lucas Iglesias y Morón acuerdan 3 años más.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 10 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Puesto 17 y 12 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
9 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Deportivo Riestra conserva a su hombre, y Morón vuelve a una lista con un nombre tachado.
23 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Morón pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Morón pueden fingir no haber oído.
El acuerdo con San Miguel está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Una media de 7.10 a una edad en la que casi todos los de su quinta siguen en el filial. En Morón saben lo que tienen, y a estas alturas ya lo sabe todo el mundo.
Mauro Schönfeld y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Morón preguntó y Güemes dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
16 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Plantilla13/05/2030
Mauro Schönfeld se lesiona los ligamentos de la rodilla: 51 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 51 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Ya van 13 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
13 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Morón pueden fingir no haber oído.
Mauro Schönfeld y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Una media de 7.06 a una edad en la que casi todos los de su quinta siguen en el filial. En Morón saben lo que tienen, y a estas alturas ya lo sabe todo el mundo.