Benjamín Iriart estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hace su trabajo y no se asienta. Temperley iba a ser un paso adelante según sus propias cuentas, y sus propias cuentas se han revisado desde que llegó.
Tiene 19 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Temperley tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Lucas Navarro entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Temperley lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Pedro Souto firme algo — un contrato en Temperley o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Valentino Costa está en ella.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Directiva05/01/2032
La directiva del Temperley convoca a todo el mundo
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Temperley pueden fingir no haber oído.
Objetivos de mercado05/01/2032
Traspaso cerrado, contrato pendiente para Carlos da Rosa
Temperley y Central Córdoba SdE han fijado $220.0K. El resto pertenece al jugador y a su agente, y un aficionado que ya ha visto una de estas sabe que todavía no hay que comprar la camiseta.
Plantilla05/01/2032
Con 20 años, José Arce ya es lo mejor de esta casa
Una media de 7.12 en un primer equipo para el que le sobran varios años de juventud. Temperley tienen algo, y a estas alturas lo ha visto toda la categoría.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Temperley cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Ezequiel Mastrolía está en ella.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Valentino Moreno lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Temperley se está agotando.
Plantilla22/12/2031
El veredicto de una temporada sobre José Arce: el mejor de su edad
El Temperley tiene un futbolista de 20 años al que la división acaba de votar como su mejor joven. El siguiente problema del club es que ahora lo saben todos los demás.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Temperley pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Rafi Pamungkas será jugador de otro club este fin de semana, y en Temperley las despedidas han empezado en voz baja.
Central Córdoba SdE quería más de $230.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Pedro Souto firme algo — un contrato en Temperley o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Pedro Herrera entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Temperley la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Temperley pueden fingir no haber oído.
Plantilla08/12/2031
Con 20 años, José Arce ya es lo mejor de esta casa
Una media de 7.12 en un primer equipo para el que le sobran varios años de juventud. Temperley tienen algo, y a estas alturas lo ha visto toda la categoría.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Temperley cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Un mes en el que todo rumor es posible y casi todos son una tontería. El entrenador tiene una lista, la directiva tiene una cifra, y ninguno le cuenta al otro la versión completa.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Temperley, y no se va a retirar.
Benjamín Iriart estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Temperley, otra semana sin la firma de Noah Muñoz.
Un cambio en el banquillo no es una historia, son veinticinco. Esta es la de Federico Álvarez: era el jugador de alguien y ahora tiene que ser el de otro, empezando de cero.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Temperley tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Temperley querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Temperley se está agotando.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Temperley, y no se va a retirar.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Pedro Souto firme algo — un contrato en Temperley o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Valentino Costa está en ella.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
Lo que era una línea en la contraportada se ha convertido en cántico, y el cántico no es amable. En Temperley preferirían resolverlo con discreción, y de discreto ya no le queda nada.
Lautaro Torres y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Pedro Souto firme algo — un contrato en Temperley o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Pedro Herrera entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Valentino Costa está en ella.
La afición se organiza contra la directiva de Temperley
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Temperley, y no se va a retirar.
Benjamín Iriart y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Temperley, y no se va a retirar.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Pedro Souto firme algo — un contrato en Temperley o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Malevo entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
La afición se organiza contra la directiva de Temperley
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
34 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Temperley pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
21 goles y una media de 7.62 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
El acuerdo con Aldosivi está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Temperley cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Vélez conserva a su hombre, y Temperley vuelve a una lista con un nombre tachado.
Estudiantes avanza y Temperley se vuelve a casa, con el 1‑5 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
Terminó 1-5. Quedar eliminado en copa es una decepción; esto fue un desmantelamiento público, y la diferencia entre ambas cosas se mide en cuánta gente seguirá hablando de ello en agosto.
Lo más difícil de tener 17 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Valentino Costa no lo necesitó: 7.64, y parecía el más cómodo del campo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Temperley, y no se va a retirar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Temperley no han contestado, que también es una forma de contestar.
Dos o más goles en contra en cada uno de los últimos 5 partidos. No es un error que se repite, que sería lo fácil de corregir; es uno distinto cada semana.
Benjamín Iriart y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
6 goles en un partido, Valentino Costa en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Temperley ni a Estudiantes.
Dos goles y un 9.07 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Temperley cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Regates completados: 18. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Una actuación de 8.05 no aparece a menudo, y cuando lo hace el resto del equipo se vuelve decorado. Estuvo magnífico.
El banquillo14/04/2031
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Interim Coach fue breve tras ganar 3‑2, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Plantilla14/04/2031
Un joven del Temperley se lleva el premio al mejor sub-21
José Arce tiene 19 años y durante un fin de semana fue el mejor de todos los de su edad en la división. Nadie debería construir una carrera sobre eso, y todo el mundo lo hace en silencio.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
3 goles en una tarde y todos del mismo hombre. Los demás jugadores también estuvieron presentes, confirma un testigo.
Notas de los jugadores07/04/2031
José Arce, 19 años, juega como si llevara aquí una vida: 8.32
Un 8.32 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 19. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Ezequiel Mastrolía y Temperley acuerdan 2 años más.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Temperley cosas que tardan más de una semana en retirarse.
7 goles en un partido, Lautaro Torres en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Temperley ni a Chacarita Juniors.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Temperley, y no se va a retirar.
Benjamín Iriart y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Estudiantes se llevó los puntos tras un 0‑1 que costará explicar en la grada.
El banquillo31/03/2031
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Interim Coach salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Alejandro Ibáñez, y el técnico lo permitió.
11 intentos, ninguno dentro. Estuvo en los sitios correctos toda la tarde, que es lo difícil, e hizo mal lo fácil: con eso un entrenador puede convivir.
Nadie en el Temperley insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Benjamín Iriart estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Alejandro Ibáñez y Temperley acuerdan 3 años más.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Interim Coach tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Temperley saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
Noventa minutos de muy poco y luego todo de golpe. El gol llegó en el 86, y Talleres pasó lo que quedaba protestando al árbitro en lugar de perseguir el balón.
9 partidos sin ganar es la clase de racha que cambia cómo una ciudad habla de su club, y Talleres fue la tarde en que se detuvo. Un resultado no arregla nada y con uno todo parece distinto.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Temperley pueden fingir no haber oído.
Benjamín Iriart y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 19 años que siente suyo. José Arce la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Ezequiel Mastrolía ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Temperley cosas que tardan más de una semana en retirarse.
9 días desde que quedó libre el banquillo, una lista de nombres circulando y nadie ha firmado nada. Cada semana que esto se alarga, la lista se acorta.
7.62, y ninguna discusión seria por parte de quien estuvo allí. El Temperley tenía once hombres sobre el campo y uno de ellos decidió cómo salía.
El banquillo10/02/2031
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Interim Coach eligió la versión del vaso medio lleno del 0‑0; la afición se fue con la otra.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Temperley saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
PlantillaPedro Herrera, 16 años, tiene su oportunidad
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Temperley todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Todo el departamento de fútbol en una sala una mañana entre semana. No se anunció nada después, que es lo que anuncia una directiva cuando se le ha acabado la paciencia.
La oferta llegó a Newell's Old Boys esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
Una operación que a mediodía estaba a una llamada de cerrarse había muerto a medianoche. Temperley volverá a intentarlo cuando se abra el mercado; puede que para entonces Gimnasia y Esgrima ya no venda.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Puesto 18 y 18 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
El acuerdo con Almirante Brown está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Benjamín Iriart estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Temperley preguntó y Güemes dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Valentino Herrera lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Diego Pereyra ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Ezequiel Moreno lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Noah Navarro es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
En breve
El banquilloNoah Muñoz se lleva el toque del técnico
DirectivaLa cantera de Temperley sigue produciendo
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Temperley todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Temperley, y no se va a retirar.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Temperley, otra semana sin la firma de Noah Muñoz.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Valentino Moreno lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia José Alves, y el técnico lo permitió.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Benjamín Iriart. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Un mes en el que todo rumor es posible y casi todos son una tontería. El entrenador tiene una lista, la directiva tiene una cifra, y ninguno le cuenta al otro la versión completa.
La tabla se consulta antes de que lleguen los resultados, que es siempre la señal. En Temperley nadie dice la palabra, y todos los veteranos del edificio la están pensando.
Benicio Ferrari se lesiona los ligamentos de la rodilla: 22 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 22 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Temperley todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Benjamín Iriart. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Puesto 18 y 18 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Benjamín Molina lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Ezequiel Mastrolía y Temperley acuerdan 2 años más.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Temperley cosas que tardan más de una semana en retirarse.
4 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
11 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
0‑6 para Nueva Chicago, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Temperley, y no se va a retirar.
Lautaro Torres y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Partido10/08/2030
Nadie fue capaz de dejar de marcar
6 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Temperley y de Nueva Chicago por igual; los demás se lo pasaron en grande.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Julián Lombardi, y el técnico lo permitió.