«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de All Boys, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el All Boys cosas que tardan más de una semana en retirarse.
All Boys preguntó y Banfield dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En All Boys saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Halcón deja All Boys por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
En breve
El banquilloEl técnico planta su bandera en Hernán Pedroso
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de All Boys la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
All Boys lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Estudiantes, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Atlético Tucumán conserva a su hombre, y All Boys vuelve a una lista con un nombre tachado.
Las cuentas se leen ahora con más atención que los resultados. Primero los sueldos y después la ambición: ese es el orden del día, y al entrenador ya se lo han dicho.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Halcón será jugador de otro club este fin de semana, y en All Boys las despedidas han empezado en voz baja.
El acuerdo con Estudiantes está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Santiago Diez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
All Boys ofreció $120.0K; Defensores dijo que ni de lejos. Al entrenador le dirán que el dinero sigue ahí para el jugador adecuado, que es lo que se les dice a los entrenadores.
All Boys ha hecho la llamada a Colegiales. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. All Boys lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que All Boys pueden fingir no haber oído.
Los clubes se han dado la mano con Belgrano; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
Santiago Diez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
A Tristán Suárez le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En All Boys saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en All Boys, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
19 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. All Boys pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de All Boys, y no se va a retirar.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega All Boys donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
All Boys ha hecho la llamada a Vélez. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
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«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Luis Alberto Flores y All Boys acuerdan 3 años más.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Alejo Tabares está en ella.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Alejo Tabares firme algo — un contrato en All Boys o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Rafael Sanchez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Cóndor puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Un entrenador perdona un mal sábado mucho antes que un mal martes, porque uno lo puede explicar y el otro lo eligió. Los informes de esta semana no han sido buenos.
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