Una lesión de rodilla de las peores para Álvaro Rojas
20 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Algeciras pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Partido06/11/2032
El Algeciras convierte su casa en un mal sitio para visitar
18 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
No hay forma más cruel de perder un partido. El Algeciras marcó en el 107, el saque de centro apenas llegó a producirse, y la afición visitante seguía de pie cuando sonó el final.
7.47, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Algeciras nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Jorge Moreno y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
En breve
PlantillaUna bronca por la intensidad en Algeciras
Una lesión de rodilla de las peores para Álex Cañizo
32 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Algeciras pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Algeciras pueden fingir no haber oído.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Raúl Sola acaba de firmar por el Algeciras y, por una vez, la respuesta importaba.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Algeciras, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Chanse Headman, y el técnico lo permitió.
Dos goles y un 8.33 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Lo más difícil de tener 19 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Roberto Álvarez no lo necesitó: 8.64, y parecía el más cómodo del campo.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Algeciras nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Jony Álamo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Corrado Riviera estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
A los 19 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
200 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
Notas de los jugadores12/04/2032
Las ocasiones llegaron y se fueron para Máximo Soto
21 disparos, un recuento que parece una buena tarde hasta que miras la otra columna. Los delanteros sobreviven a semanas así dando por hecho que las ocasiones seguirán llegando; el día que dejan de llegar se convierte en un problema.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Zé Vitor será jugador de otro club este fin de semana, y en Algeciras las despedidas han empezado en voz baja.
Jugará aquí hasta el verano y luego saldrá por la puerta sin coste, después de haber firmado ya en otra parte. Con la primera parte de esa frase la afición puede; con la segunda, no tanto.
Jony Álamo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Giuliano Antonio Marek estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Giuliano Antonio Marek entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jeremías Villafañe, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Iliyan Dimitrov ha apuntado la fecha.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Algeciras hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Minuto 89, medio estadio ya camino de la salida, y Roberto Álvarez decidió que nadie se iba a ninguna parte. A Las Palmas no le quedó tiempo para responder.
Lo más difícil de tener 18 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Roberto Álvarez no lo necesitó: 7.79, y parecía el más cómodo del campo.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Jorge Moreno marcó, fue calificado con 7.87 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Algeciras no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Algeciras nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Algeciras cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla10/11/2031
Palabras en el entrenamiento del Algeciras sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Corrado Riviera está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Algeciras hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Llegó por un traspaso y se va por una fracción de él. $270.1K de lo que el Algeciras pagó por Santiago Müller es dinero que el club no volverá a ver, y en el palco se lo recordarán durante dos temporadas.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Algeciras, y no se va a retirar.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Leon Zeqiraj será jugador de otro club este fin de semana, y en Algeciras las despedidas han empezado en voz baja.
Jony Álamo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Roberto Álvarez está viviendo esa versión en el Algeciras, y suele notarse en el primer mes.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Celta conserva a su hombre, y Algeciras vuelve a una lista con un nombre tachado.
146 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Racing Santander pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Racing Santander nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Roberto Álvarez ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
$180.0K sobre la mesa de Oviedo. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.