Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Unai Núñez será jugador de otro club este fin de semana, y en Betis Deportivo las despedidas han empezado en voz baja.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Betis Deportivo, y no se va a retirar.
A los 35, 3 puntos por debajo de lo que era, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses. Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil de esta página.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Carlos Lumbreras. 2‑0 ante Atlético Madrileño, y la ovación final fue sobre todo suya.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 9 acciones, 7.41, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Puesto 2, 56 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Antonio Núñez la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Rodrigo Garro. 2‑0 ante Racing Santander, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Eric Gamen, y el técnico lo permitió.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
7 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Teruel esperando con una camiseta. En Betis Deportivo nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Dos goles y un 8.85 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Betis Deportivo, y no se va a retirar.
Una media de 7.00 a una edad en la que casi todos los de su quinta siguen en el filial. En Betis Deportivo saben lo que tienen, y a estas alturas ya lo sabe todo el mundo.
Partido08/01/2033
Otra más recogida lejos de casa
3 seguidas fuera para el Betis Deportivo. Los autocares salen temprano, llegan de noche a campos poco agradables, y vuelven una y otra vez con tres puntos.
En breve
Notas de los jugadoresUno de esos días de Álex Calatrava
No hay forma más cruel de perder un partido. El Betis marcó en el 91, el saque de centro apenas llegó a producirse, y la afición visitante seguía de pie cuando sonó el final.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Betis, y no se va a retirar.
Bryan Gil y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Moussa Yeo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Bryan Gil. 1‑0 ante Athletic Bilbao, y la ovación final fue sobre todo suya.
Notas de los jugadores29/11/2032
Bryan Gil jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.31. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Betis puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Rodrigo Bacidalupe lo produjo, y el 8.38 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
El impulso no se compra y se pierde con facilidad; ahora mismo Betis acumula 3 triunfos consecutivos.
Plantilla08/11/2032
Moussa Yeo choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 14 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
2‑3 ante Barcelona, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Betis pueden fingir no haber oído.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Jon Martín marcó, fue calificado con 7.21 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Betis lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Betis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jorge Cuenca, y el técnico lo permitió.
18 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Betis pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Betis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Georges Mikautadze firme algo — un contrato en Betis o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Yago Santiago: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Betis necesitando que juegue como si nada de eso importara.
25 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Betis pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
3‑0, y Taty Castellanos se llevó los titulares en una tarde en la que a Betis le salió todo. Tardes así se cuentan todo el invierno.
Notas de los jugadores10/11/2031
Jon Alonso, 17 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.96
Un 7.96 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 17. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Jorge Cestero será jugador de otro club este fin de semana, y en Betis las despedidas han empezado en voz baja.
Bryan Gil y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
3 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.