Algunas tardes el portero es toda la defensa. 9 paradas, varias de esas que nadie espera ver hechas, y diez jugadores de campo que le deben una copa.
Partido15/11/2031
Ventaja de 2 goles desperdiciada por el Brisbane Roar
Hay un silencio muy concreto: el de un estadio viendo disolverse una posición ganadora. Sydney FC siguió viniendo porque nada lo frenó, y al Brisbane Roar le preguntarán por la última media hora toda la semana.
Youstin Salas y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Acabó 2‑2, y de alguna manera siempre pareció que acabaría así. Una de esas tardes en las que la tabla se mueve menos que los ánimos.
El banquillo17/11/2031
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Interim Coach eligió la versión del vaso medio lleno del 2‑2; la afición se fue con la otra.
En breve
El banquilloJesse Mitchell se lleva el toque del técnico
La afición se organiza contra la directiva de Brisbane Roar
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 17 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Brisbane Roar preguntó y Perth Glory dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Youstin Salas estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Toda plantilla tiene hombres que fichó un entrenador concreto y hombres que simplemente se heredaron. Dimitris Valkanis está en el primer grupo, y quien lo quiso aquí ya no está en el edificio.
Un parón con la selección, y una camiseta de Brisbane Roar que durante unos días hace también de anuncio. Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Brisbane Roar reconocería. Los sábados se nota.
La afición se organiza contra la directiva de Brisbane Roar
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Brisbane Roar cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Cooper Jones, y el técnico lo permitió.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Brisbane Roar, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.