51 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. San Miguel pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el San Miguel hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Dos goles y un 8.63 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.84 con 34 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de San Miguel, y no se va a retirar.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. San Miguel ha hecho la parte difícil con Unión de Santa Fe, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Boca Juniors conserva a su hombre, y San Miguel vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el San Miguel lo saben.
93 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El San Miguel pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Ya son 8 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de San Miguel, y no se va a retirar.
Matías Benítez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Directiva12/05/2036
Los sueldos se tragan el 283% de los ingresos de San Miguel
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
Un 1‑0 ante Defensores, más trabajado que regalado, y una de esas tardes que mandan a todos a casa hablando de la próxima jornada y no de esta.
Notas de los jugadores12/05/2036
Esteban Zurita jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.10. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
El banquillo12/05/2036
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Interim Coach, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
121 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El San Miguel pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de San Miguel, y no se va a retirar.
Ya son 3 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Matías Benítez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el San Miguel lo saben.
Directiva14/04/2036
Los sueldos se tragan el 231% de los ingresos de San Miguel
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
Lucas Ricciotti se lesiona los ligamentos de la rodilla: 128 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 128 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 37 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Iván Medina ya tiene su respuesta de San Miguel; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Matías Benítez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en San Miguel nadie finge estar haciéndolo.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Oleh Karavayev, y el técnico lo permitió.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Matías Benítez firme algo — un contrato en San Miguel o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en San Miguel, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
El banquilloLeonardo Varela se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
21 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. San Miguel pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en San Miguel tiene que sacar un resultado de donde sea.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Esteban Zurita estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Dos o más goles en contra en cada uno de los últimos 4 partidos. No es un error que se repite, que sería lo fácil de corregir; es uno distinto cada semana.
Directiva17/03/2036
En San Miguel el 217% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
28 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El San Miguel pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en San Miguel tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el San Miguel lo saben.
Santiago Martínez se lesiona los ligamentos de la rodilla: 42 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 42 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
El club buscó fuera durante un mes, no encontró nada que le convenciera más y le dio el cargo al hombre que ya lo estaba haciendo. Conoce la casa; ahora tiene que demostrar que conoce el resto.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el San Miguel cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Esteban Zurita estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑4, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Batido 4 veces y con 1 paradas por toda compañía. Estos marcadores se quedan en la ficha del portero los provoque quien los provoque, y esa es la injusticia silenciosa del oficio.
56 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El San Miguel pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Matías Benítez y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Directiva11/02/2036
Sigue sin haber nombre sobre la puerta en San Miguel
Día 10 de la vacante. Se ha puesto precio a candidatos, se les ha tanteado y se les ha descartado en silencio — y el balance del interino empieza a ser un argumento por sí solo.
Plantilla11/02/2036
Palabras en el entrenamiento del San Miguel sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Esteban Zurita está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Capo, y el técnico lo permitió.
100 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
70 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El San Miguel pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
El entrenador puede hablar con quien quiera y no puede pagar a nadie. Una plantilla sobrevive a un mercado así con cesiones, con canteranos y con la esperanza de que las lesiones caigan en otra parte.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en San Miguel nadie finge estar haciéndolo.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Emiliano Tejera. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en San Miguel reconocería. Los sábados se nota.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de San Miguel, y no se va a retirar.
Emiliano Tejera estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla10/12/2035
Palabras en el entrenamiento del San Miguel sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Esteban Zurita está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Unión de Santa Fe conserva a su hombre, y San Miguel vuelve a una lista con un nombre tachado.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para San Miguel es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia João Mendes, y el técnico lo permitió.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Lucas Ricciotti. 1‑0 ante Quilmes, y la ovación final fue sobre todo suya.
Matías Benítez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla10/09/2035
Palabras en el entrenamiento del San Miguel sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Esteban Zurita está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el San Miguel lo saben.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que João Mendes firme algo — un contrato en San Miguel o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que San Miguel pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» San Miguel no han contestado, que también es una forma de contestar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Esteban Zurita estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el San Miguel lo saben.
La puerta siguió cerrada mucho después del pitido final. Lo que se dijo allí es cosa suya; si sirvió, lo dirá el sábado.
El banquillo28/05/2035
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑4, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Esteban Zurita estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Alexandro Pérez ya tiene su respuesta de San Miguel; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
Ocasiones creadas: 10. Sin aparecer en el acta y sin pasar desapercibido: un recital de pases que desarmó a una defensa sin dejar rastro en la columna que se lee.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Tristán Suárez defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el San Miguel hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de San Miguel, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En San Miguel nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el San Miguel cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla19/02/2035
Esteban Zurita choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Directiva19/02/2035
Los sueldos se llevan el 177% de lo que ingresa San Miguel
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
No se puede pagar traspaso por nadie, necesite lo que necesite la plantilla. Hasta que se levante, cada rumor sobre este club es un rumor sobre una operación imposible.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el San Miguel hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Esteban Zurita estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Eduardo Ramírez, y el técnico lo permitió.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que João Mendes firme algo — un contrato en San Miguel o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Martín Cohen puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en San Miguel, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Quedan 6 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que San Miguel puede pedir y sube el sueldo que Alexandro Pérez puede exigir.
En breve
DirectivaLa cantera de San Miguel se gana el sueldo
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. San Miguel ha hecho la parte difícil con Talleres, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el San Miguel cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla01/01/2035
Palabras en el entrenamiento del San Miguel sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Esteban Zurita está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
San Miguel preguntó y River Plate dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Los clubes de fútbol se endeudan; eso no es noticia. Endeudarse por encima de lo concedido sí lo es, porque a partir de aquí es el dinero del dueño o la decisión de otro, y ninguna de las dos cosas le pertenece a la directiva.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Emiliano Tejera entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que San Miguel pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En San Miguel nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Matías Benítez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Esteban Zurita estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Directiva27/11/2034
En San Miguel el 312% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Esteban Zurita choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el San Miguel lo saben.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en San Miguel, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el San Miguel tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Dos goles y un 8.87 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» San Miguel no han contestado, que también es una forma de contestar.
Matías Benítez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
6 partidos sin ganar es la clase de racha que cambia cómo una ciudad habla de su club, y Gimnasia y Tiro fue la tarde en que se detuvo. Un resultado no arregla nada y con uno todo parece distinto.
13 goles y una media de 7.23 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Notas de los jugadores13/11/2034
João Mendes jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.22. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Interim Coach sobre una tarde de 3‑1 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.