«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Morón pueden fingir no haber oído.
Martín Astudillo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Morón lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Martín Astudillo. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Carlos Di María ya tiene su respuesta de Morón; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Morón saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Morón lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». José Luis Arce ya tiene su respuesta de Morón; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Martín Astudillo. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Enzo Rodríguez
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Interim Coach tras el 0‑3, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Morón, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Gustavo Rodríguez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Canteranos: 91, salidos de un departamento valorado hoy en 4 sobre 20. Nada de la cantera aparece en un resultado, y nada del futuro del club existe sin ella.
Ocupa el puesto 16 y estará esperando. Fuera de casa es donde una temporada enseña su verdadero carácter, y este equipo tiene algo que demostrar sobre el suyo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Morón, y no se va a retirar.
Iván Vaquero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Morón preguntó y Argentinos Juniors dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Interim Coach tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Mitre esperando con una camiseta. En Morón nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Morón pueden fingir no haber oído.
Directiva24/07/2034
Pasa el cierre con 0 de alta y 8 de baja
Ese es todo el negocio hecho en Morón hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
Iván Vaquero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Morón preguntó y Unión de Santa Fe dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
100 veces con esta camiseta, con cualquier tiempo y bajo cuatro o cinco entrenadores distintos. Esa clase de servicio se está yendo del fútbol sin hacer ruido.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Almirante Brown? El debate seguirá vivo el jueves.
En breve
MercadoLa historia de Iván Vaquero se niega a morir
Notas de los jugadoresMartín Astudillo los va pasando de uno en uno
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Morón, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Independiente conserva a su hombre, y Morón vuelve a una lista con un nombre tachado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Morón saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
El banquilloPablo Pérez llama a la puerta del técnico
PlantillaLos informes de entrenamiento de Carlos Di María no son buenos
Gustavo Rodríguez se lesiona los ligamentos de la rodilla: 19 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 19 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Morón lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Morón, y no se va a retirar.
Axel Tévez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Iván Vaquero sale de esa comparación dentro del equipo, y el Morón se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Martín Astudillo firme algo — un contrato en Morón o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Daniel Russo entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
14 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Morón lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Iván Vaquero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Ricardo Iglesias, y el técnico lo permitió.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Carlos Ferreyra ya tiene su respuesta de Morón; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
16 goles y una media de 7.30 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Morón cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Tiene 16 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«La firma más fácil de mi carrera.» Enzo Rodríguez y Morón acuerdan 3 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
El banquillo22/08/2033
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Interim Coach, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Carlos Alberto Otero, y el técnico lo permitió.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 20 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Morón, y no se va a retirar.
Iván Vaquero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Interim Coach tras el 0‑5, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.