El entrenador puede hablar con quien quiera y no puede pagar a nadie. Una plantilla sobrevive a un mercado así con cesiones, con canteranos y con la esperanza de que las lesiones caigan en otra parte.
Plantilla31/01/2033
Luis Fernandez choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Francisco Tcherkaski. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Defensores hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Por encima del límite que fijó el banco, que es la línea entre un club financiado y un club en apuros. $8.8M es ahora la cifra con la que empezará cada conversación sobre este club.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Gonzalo Gamarra firme algo — un contrato en Defensores o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Gordo está en ella.
Canteranos: 57, salidos de un departamento valorado hoy en 4 sobre 20. Nada de la cantera aparece en un resultado, y nada del futuro del club existe sin ella.
Visita un equipo del puesto 3. El resultado no le hará la temporada a nadie y podría desbaratar en silencio la forma de una, y por eso el entrenador lleva viendo vídeo desde el domingo.