Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Las Palmas hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Las Palmas tiene que sacar un resultado de donde sea.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Las Palmas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla14/05/2035
Manu Fuster choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Calificado con 7.72. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
16 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Las Palmas tiene que sacar un resultado de donde sea.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 35 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.89 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
Nicholas Opoku estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Tiene 17 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
Alejandro Gil tiene 17 años, y Las Palmas lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Izei Torres tiene 17 años, y Las Palmas lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.