6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Beknaz Almazbekov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Sora Tsuboi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Omiya Ardija, otra semana sin la firma de Thomas Glover.
El banquillo14/04/2036
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Interim Coach, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ryuya Nishio firme algo — un contrato en Omiya Ardija o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Hidemasa Furuhashi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gaku Tanaka, y el técnico lo permitió.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Thomas Glover. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Toca Vissel Kobe, y hay un hombre en el vestuario de Omiya Ardija que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Omiya Ardija. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
A los 34, 3 puntos por debajo de lo que era, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses. Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil de esta página.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Beknaz Almazbekov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Sora Tsuboi y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
El banquillo24/03/2036
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Interim Coach no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Omiya Ardija tampoco lo escondía nadie.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Vegalta Sendai defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Nadie en el Omiya Ardija insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
En breve
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que Hidemasa Soma
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.03 con 36 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Beknaz Almazbekov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Sora Tsuboi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Takehiro Haraguchi, y el técnico lo permitió.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Omiya Ardija tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Acabó 1‑1, y de alguna manera siempre pareció que acabaría así. Una de esas tardes en las que la tabla se mueve menos que los ánimos.
El banquillo17/03/2036
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Interim Coach no lo escondía tras el 1‑1, y en el vestuario de Omiya Ardija tampoco lo escondía nadie.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ryuya Nishio firme algo — un contrato en Omiya Ardija o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En breve
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que Toya Izumi
Una lesión de rodilla de las peores para Thomas Glover
33 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Omiya Ardija pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Thomas Glover se lesiona los ligamentos de la rodilla: 40 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 40 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
En el Omiya Ardija todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 33 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Takefusa Honda, y el técnico lo permitió.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Husan O'rolov y Omiya Ardija acuerdan 1 años más.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Takehiro Haraguchi entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Thomas Glover se lesiona los ligamentos de la rodilla: 82 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 82 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Kazushi Fujii estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Omiya Ardija saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Shinji Honda entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
89 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Omiya Ardija pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Omiya Ardija todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Puesto 18 con 19 puntos. Cada temporada es una historia y esta es su última línea, y ahora el club tiene tres meses para decidir de qué va la siguiente.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Omiya Ardija se está agotando.
Peto de calentamiento, noventa minutos mirando, y un apretón de manos al final que no engañó a nadie. Los partidos grandes dicen en quién confía un técnico; este se lo dijo a Takehiro Haraguchi.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Hijiri Kato está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
131 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Omiya Ardija pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Omiya Ardija no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Omiya Ardija cosas que tardan más de una semana en retirarse.
En el Omiya Ardija todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 34 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Hidemasa Soma la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Omiya Ardija cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
11 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Takehiro Haraguchi lo ha hecho, en Omiya Ardija, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Omiya Ardija, y no se va a retirar.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Omiya Ardija tiene que sacar un resultado de donde sea.
4 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 33 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
El Albirex Niigata seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Takefusa Inoue ha pactado su marcha al Omiya Ardija, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.