18 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Gazelle pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Uche Onyemaechi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
Directiva03/03/2036
Los sueldos se llevan el 118% de lo que ingresa Gazelle
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Yannick Saleh firme algo — un contrato en Gazelle o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Abdramane Abba entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
97 canteranos de una academia valorada ahora en 4 sobre 20. Un club de este tamaño no sobrevive de otra manera, y en la ciudad se saben todos los nombres.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Gazelle no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Gazelle cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
El entrenador puede hablar con quien quiera y no puede pagar a nadie. Una plantilla sobrevive a un mercado así con cesiones, con canteranos y con la esperanza de que las lesiones caigan en otra parte.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Abdramane Oumar sale de esa comparación dentro del equipo, y el Gazelle se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Gazelle, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Uche Onyemaechi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
8 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Ousmane Hissein firme algo — un contrato en Gazelle o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Uche Onyemaechi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
14 días desde que quedó libre el banquillo, una lista de nombres circulando y nadie ha firmado nada. Cada semana que esto se alarga, la lista se acorta.
Toca Stars Jeunes Talents, y hay un hombre en el vestuario de Gazelle que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Gazelle querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Gazelle saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Su pasado entró por la puerta antes que él. A los jugadores que han estado donde él ha estado un vestuario los escucha antes de que se lo hayan ganado, y lo tendrá mientras le dure la forma.
0‑3 para AS DGSSIE, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Gazelle pueden fingir no haber oído.
Mohamed El Ouardi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Idriss Adoum lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Abdramane Abba ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Abdramane Abakar lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
En breve
El banquilloEl técnico no ha terminado de olvidar el error de Adham Seha
PlantillaIssa Doungous choca con un compañero por las exigencias